Soberanía popular

1. Introducción

El término soberanía popular se acuñó frente al de soberanía nacional, que se interpretaba de una forma restrictiva como la soberanía residente en la nación, término de difícil definición que puede identificarse con más dificultad y restringirse en su representación efectiva a las capas más elevadas de la sociedad (sufragio censitario); mientras que el principio de la soberanía popular nace con unos derechos y garantías constitucionales.

Contenido:

1. Introducción
2. Historia
3. Derecho constitucional
4. Interpretaciones
5. Bibliografía

2. Historia

Según la clásica definición de Jean Bodin, recogida en su obra de 1576,"Los seis libros de la República", soberanía es el «poder absoluto y perpetuo de una República»; y soberano es quien tiene el poder de decisión, de dar las leyes sin recibirlas de otro, es decir, aquel que no está sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina o natural. Thomas Hobbes suprimió la dependencia de la ley natural que Jean Bodin trazaba en su definición de soberanía y constituyó al soberano en única forma de poder.

En 1762, Jean-Jacques Rousseau retomó la idea de soberanía pero con un cambio sustancial.

En sus estudios políticos y sociales Jean Jacques Rousseau desarrolló un esquema social, en el cual el poder recae sobre el pueblo, argumentando que es posible vivir y sobrevivir como conjunto sin necesidad de un último líder que fuese la autoridad.

En El Contrato Social, Rousseau argumenta “…que el poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por el bien común de todos los ciudadanos…”. En su modelo político, Rousseau atribuye al pueblo la función de soberano. A este término no le asigna características que designan a una sola clase o nación, sino la representación de una comunidad de los que desean formar un Estado y vivir bajo las mismas leyes que son la expresión de la voluntad general.

El pueblo, como soberano, debe llevar a cabo una deliberación pública, que ponga a todos los ciudadanos asociados en un plano de igualdad, en la cual el cuerpo no puede decidir nada que atente contra los intereses legítimos de cada uno. La Constitución francesa de 1793 fue el primer texto legal que estableció que "…la soberanía reside en el pueblo…". Rousseau, atribuye a cada miembro del Estado una parte igual de la que denomina la "autoridad soberana". Para Jean Jacques Rousseau el soberano es el pueblo, que emerge del pacto social, y como cuerpo decreta la voluntad general manifestada en la ley.

Esta es probablemente la primera referencia teórica sobre la soberanía popular. Así el sufragio universal se convierte en un derecho fundamental y la condición ciudadana es igual para todos con independencia de cualquier otra consideración, salvo las limitaciones de edad o juicio.
El soberano es ahora la colectividad o pueblo, y ésta da origen al poder enajenando sus derechos a favor de la autoridad. Cada ciudadano es soberano y súbdito al mismo tiempo, ya que contribuye tanto a crear la autoridad y a formar parte de ella, en cuanto que mediante su propia voluntad dio origen a ésta, y por otro lado es súbdito de esa misma autoridad, en cuanto que se obliga a obedecerla.

Frente a estas ideas, el abate Joseph Sieyès postuló que la soberanía radica en la nación y no en el pueblo, queriendo con ello expresar que la autoridad no obrara solamente tomando en cuenta el sentimiento mayoritario coyuntural de un pueblo, que podía ser objeto de influencias o pasiones desarticuladoras, sino que además tuviera en cuenta el legado histórico y cultural de esa nación y los valores y principios bajo los cuales se había fundado.

Así, de Rousseau nace el concepto de soberanía popular, mientras que del abate Sieyès nace el de soberanía nacional.

Ambos conceptos se dan indistintamente en las constituciones modernas, aunque después de la Segunda Guerra Mundial ha retomado con fuerza el concepto de soberanía popular que se mira como más cercano al pueblo, el cual se supone que actualmente tiene un grado de cultura cívica y moderación mucho más alto que en el tiempo de la toma de la Bastilla en 1789.

De este modo, por ejemplo, la Constitución española de 1978 reconoce que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado».

3. Derecho Constitucional-Definiciones

• Principio relativo a la titularidad de la soberanía en el Estado, que organiza y legitima el poder estatal sobre el axioma de su titularidad por el pueblo. A diferencia del principio de soberanía nacional, que ha sido sobre todo un principio de legitimación, éste tiene importantes consecuencias organizativas, ya que postula una organización del Estado en la que de modo efectivo el poder se asiente sobre el consentimiento del pueblo y éste pueda determinar la acción del anterior.

En el plano organizativo, el principio exige la primacía de los órganos representativos electivos, en particular de las Asambleas legislativas, así como el incondicionado imperio de la Ley, expresión de la voluntad general con sometimiento pleno a la misma de los órganos administrativos y judiciales; puede también derivarse de este principio, allí donde existe control de la constitucionalidad de las leyes, la exigencia de que las mismas no sean invalidadas, sino cuando incurren en clara e inequívoca contradicción con la Constitución.

La Jefatura del estado monárquica no es incompatible con el principio, a condición de que no participe en la determinación de las orientaciones políticas seguidas.

Históricamente, el principio de la soberanía popular ha quedado asociado con la extensión del sufragio, así como con un entendimiento de la democracia, en la que la participación popular no puede limitarse o condicionar su actuación. Excluida la democracia directa, el principio favorece la introducción, en el Estado representativo, de institutos de democracia semidirecta o de democracia participativa.

El reconocimiento de la soberanía popular no implica la atribución al pueblo de un poder desprovisto de límites; el «pueblo» ha de considerarse como poder constituido y sólo puede actuar fuera del derecho para restablecerlo (derecho de resistencia).

Como indicamos bajo la voz soberanía nacional, ésta ha dejado de oponerse a la soberanía popular y se llega, en las modernas Constituciones, a formulaciones sintéticas de una y otra; así, el artículo 1.2 de la nuestra establece: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». En la medida en que el contenido del principio de soberanía popular es equivalente al del principio democrático, que se halla expresamente recogido en nuestro texto constitucional (art. 1.1), carecería de sentido oponer a éste aquella formulación del artículo 1.2.

• Principio por el que todos los poderes soberanos del Estado residen en el pueblo y se manifiestan en el ejercicio del poder constituyente. Elemento integrante y esencial del Estado de Derecho. Rousseau lo refería en su obra El Contrato Social.
CE, art. 1.

• DERECHO CONSTITUCIONAL: Soberanía cuyo titular es el pueblo considerado como la totalidad concreta de los ciudadanos, cada uno de los cuales tiene una fracción de esta. Concepción formulada por J. J. ROUSSEAU en el Contrato social, y cuyas consecuencias son el derecho de sufragio (necesariamente universal) y la democracia directa (ya que la elección de diputados no es sino un mal mayor que debe ser corregido admitiendo el mandato imperativo y recurriendo a los procedimientos de la democracia semidirecta). V. Electorado, Mandato político.

Principio legitimador del poder estatal que, en la evolución constitucional, sustituye el principio de la soberanía nacional. Así como ésta ha servido para legitimar la actuación del Estado, la soberanía popular presiona para lograr una auténtica organización democrática en la que el consentimiento del pueblo sea factor decisivo en la acción estatal. Desde una perspectiva histórica, la formulación de la soberanía popular coincide con la extensión del derecho de sufragio. Excluida la democracia directa, el Estado representativo se enriquece, al calor de las formulaciones de la soberanía popular, con instituciones de democracia participativa que, en definitiva, llevan a sus últimas consecuencias prácticas y posibles los postulados de la representación y de la participación.

4. Interpretaciones

1.) LA SOBERANÍA NACIONAL RESIDE EN EL PUEBLO ESPAÑOL, DEL QUE EMANAN LOS PODERES DEL ESTADO.

a) El apartado 2 del precepto que analizamos recoge una doble fórmula de nuestro constitucionalismo histórico. De una parte el principio de la soberanía nacional, consagrado en la Constitución de 1812 (art. 3: "La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo, pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales"), y reiterado por aquellas inspiradas en el liberalismo progresista: lo hace el Preámbulo de la Constitución de 1837 ("Siendo la voluntad de la Nación revisar, en uso de su Soberanía, la Constitución política promulgada en Cádiz…), y más rotundamente en el art. 32 de la Constitución de 1869 ("La soberanía reside esencialmente en la Nación, de la cual emanan todos los poderes").

De otra parte encontramos la redacción de la Constitución republicana de 1931, que no recoge los términos soberanía nacional y atribuye la soberanía al pueblo, sin más: "Los poderes de todos sus órganos (los de la República) emanan del pueblo" (art. 1.2).

b) El Derecho comparado también recoge fórmulas análogas: "La soberanía pertenece al pueblo, quien la ejerce en la formas y con los límites de la Constitución" (art. 1.1 de la Constitución italiana de 1947); "Todo poder estatal emana del pueblo, el cual lo ejerce en las elecciones y votaciones y mediante los poderes legislativo, ejecutivo y judicial" (art. 20.1 de la Ley Fundamental de Bonn); "La soberanía nacional pertenece al pueblo que la ejercerá por medio de sus representantes y del referéndum" (art. 3 de la Constitución francesa de 1958).

c) En la elaboración de este texto cabe subrayar que el Anteproyecto constitucional se acercaba más al modelo de la Constitución de 1931, si bien especificaba que era el pueblo español el titular de la soberanía: "Los poderes de todos los órganos del Estado emanan del pueblo español, en el que reside la soberanía".
d) En este precepto se recogen dos elementos sustanciales de nuestro sistema político. En primer lugar, el principio de legitimación democrática del poder, corolario inmediato de un Estado democrático proclamado en el apartado 1 de este artículo. El TC ha subrayado que "el sentido democrático que en nuestra Constitución reviste el principio de origen popular del poder obliga a entender que la titularidad de los cargos y oficios públicos sólo es legítima cuando puede ser referida, de manera mediata o inmediata, a un acto concreto de expresión de la voluntad popular" (STC 10/1983).

Pero, además, se concreta el sujeto titular de la soberanía. En lugar de hacer una declaración más abstracta, como suele suceder en el Derecho comparado y pedían algunos partidos nacionalistas en las Cortes Constituyentes, se opta por concretar la soberanía en el pueblo español. Se trata de un reforzamiento explícito de lo que después recogerá el artículo 2 de la Constitución. Como titular de la soberanía, el pueblo español fue el detentador del poder constituyente originario (recuérdense las palabras del Preámbulo de nuestra Carta Magna: "la Nación española…", y al final, "Las Cortes han aprobado y el pueblo español ratificado") y lo es del derivado, esto es, de las reformas que en el futuro pueda sufrir el texto aprobado en 1978. En coherencia con este principio los artículos 167 y 168 de la Constitución atribuyen la potestad de revisión a las Cortes Generales y al pueblo español mediante referéndum (referéndum que es sólo facultativo en los supuestos de revisión de aspectos menos esenciales del texto constitucional, en los términos previstos en el art. 167.CE).

En consecuencia, cualquier intento secesionista al margen de estos procedimientos chocaría frontalmente contra el precepto comentado. Para mayor detalle véase el comentario al artículo 2 de la Constitución.

2.) LA CONVERGENCIA ENTRE SOBERANÍA NACIONAL Y SOBERANÍA POPULAR

El debate ideológico entre ambas concepciones sobre la soberanía ha desaparecido y de hecho el artículo 1.2 de la Constitución española -que es reproducción del artículo 3.1 de la francesa de 1958- es una síntesis. Habiendo surgido ambos conceptos de soberanía nacional y popular para contratarse uno a otro, se ha llegado finalmente a una convergencia o compromiso.

El paso del tiempo ha enfriado la contraposición originaria que expresa, por ejemplo, la Constitución de Cádiz (nacional) y la Constitución de 1931 (popular).

En la Constitución de 1978, fruto del consenso, se elimina la antinomia soberanía nacional soberanía popular, convirtiéndole en síntesis que es también la síntesis entre reforma y ruptura para la refundación del Estado. De otra parte esta síntesis tiene también el valor de confirmar que la soberanía es unitaria y corresponde a toda la nación española y no es divisible o fragmentable en las partes que componen la nación (“autonomía no es soberanía” ha proclamado reiteradamente nuestro Tribunal Constitucional).

La fórmula sincrética, que no ambigua y menos aún ambivalente del artículo 1.2 de la Constitución es: “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado”. Así pues se confirma el origen democrático de los poderes estatales, la legitimación democrática del poder. Los poderes constituidos (legislativo, ejecutivo y judicial) emanan, derivan del pueblo -que es el soberano creador y constituyente, fundador- con carácter general a través de la elección periódica en la que designa a sus representantes o mandatarios libremente elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto. Así pues el artículo 1.2 se sitúa como norma de apertura de la Constitución, en el arranque de la misma, para cimentar todo el edificio constitucional desde el principio democrático.

3.) REFLEXIONES SOBRE LA SOBERANIA POPULAR

…. pues, es indudable que los ciudadanos que componen el pueblo español están sujetos jurídicamente tanto a la Constitución como al resto del ordenamiento jurídico. Tal sujeción es, en principio, difícilmente compatible con la soberanía del pueblo español que proclama el artículo 1,2. Si, en efecto, la soberanía residiese en el pueblo español, los miembros que lo componen (los ciudadanos de los que habla el artículo 9,1) no estarían sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, sino que sería al revés: el ordenamiento jurídico en su conjunto —incluida, por tanto, la Constitución— estaría sujeto a la voluntad popular…

…si conforme al Preámbulo de la CE la ley es «la expresión de la voluntad popular», la Constitución, de acuerdo con los dos primeros apartados del artículo 1 y con el artículo 9,1, se configura como la máxima expresión de esta voluntad. Al someterse a ella y al ordenamiento jurídico que de ella nace, el pueblo español se somete a sí propio. No hay, así, contradicción alguna entre la soberanía del pueblo español y la sujeción jurídica de éste a la Constitución y al resto del ordenamiento, entre el artículo1,2 y el 9,1…

..Así lo viene a reconocer el Tribunal Constitucional cuando señala que «el sentido que en nuestra Constitución (art. 1,2) reviste el principio del origen popular del poder obliga a entender que la titularidad de los cargos y oficios públicos sólo es legítima cuando puede ser referida, de manera inmediata, a un acto concreto de expresión de la voluntad popular…

..Es, portante, el ordenamiento jurídico el que limita la participación del pueblo y el que establece en particular las condiciones en que éste podrá elegir y. ser elegido —lo cual supone, una vez más, reconocer objetivamente su soberanía—,…

• Varela Suances. J (1992) “Algunas reflexiones sobre la soberanía popular en la Constitución española

5. Bibliografía

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/soberanía-popular/soberanía-popular.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Soberan%C3%ADa_popular
https://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Jacques_Rousseau
https://histodiccionario.wikispaces.com/Soberan%C3%ADa+popular+nacional
https://es.wikipedia.org/wiki/Soberan%C3%ADa
https://www.boe.es/legislacion/constitucion.php
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:1bthPtPoXOoJ:dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/79463.pdf+&cd=18&hl=es&ct=clnk&gl=es
http://www.unioviedo.es/constitucional/miemb/varela/varela.html
• www.soberania.es/Subpaginas/TESIS/PDF/DEFINICION.pdf
http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=1&tipo=2
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/79463.pdf)

ARTICULOS:

• Varela Suances. J (1992) “Algunas reflexiones sobre la soberanía popular en la Constitución española”, “REDC”, nº 36, pp. 71-104

Autor:

Marcos Cortes García

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