Multipartidismo

Definición

El multipartidismo se puede definir como un tipo de sistema de partidos caracterizado por la existencia de tres o más partidos, diferenciándose de los modelos bipartidistas (dos partidos políticos) y unipartidistas (un solo partido).

En cuanto al sistema de partidos se puede afirmar que los partidos políticos, al interactuar entre sí, dentro de un marco establecido por un sistema político determinado y de una estructura institucional concreta, crean un «sistema de partidos».

Ahora bien, existen numerosos factores, religiosos, étnicos, geográficos, económicos, sociales, culturales etc., que configuran el sistema de partidos.

1. El multipartidismo según Maurice Duverger

Duverger (2002) establece una clasificación de los sistemas de partidos en su obra Los partidos políticos a partir de un criterio numérico. Distingue tres modalidades de sistemas departidos:

- Sistema de partido único
- Sistema bipartidista (Two parties system anglosajón)
- Sistema multipartidista clásico

No obstante, Duverger (2002: 231) admite que existen otros factores que influyen en la determinación de los distintos sistemas de partidos, ya sean factores propios de cada país además de otros de carácter más general. Además afirma que esta clasificación se superpone y se complementa con otras.

El multipartidismo admite una enorme tipología, que se extiende desde la existencia de tres partidos en un sistema hasta el infinito. Además pueden darse diversas variantes, ya que como afirma, el tripartidismo francés de 1945 es muy distinto del tripartidismo belga tradicional: cada nación tiene un carácter singular, aunque pueden existir rasgos comunes.

En cuanto a estos rasgos comunes, este autor presenta la posibilidad de pasar de un sistema bipartidista cualquiera a un sistema multipartidista. Esto se produce cuando la variable presentada como extremista-moderado, se desborda y alcanza un punto en el que no produce solo facciones en los partidos, sino auténticas escisiones, y añade que estos partidos han sido creados por la otra variable radicales-conservadores, dando lugar a radicales extremistas y moderados, y a conservadores extremistas y moderados. Esta fragmentación produce «partidos centristas» resultado de una moderación ideológica dentro del eje izquierda-derecha. (Duverger, 2002: 256-257)

Además, identifica otra técnica que genera multipartidismo, la superposición, entendida como «la falta de coincidencia entre varias categorías de oposiciones dualistas: de manera que su entrecruzamiento produce una división multipartidista» (Duverger, 2002; 258), es decir, falta de coincidencia entre grandes dualismos de opiniones. Por ejemplo, falta de coincidencia entre los dualismos Republicano-monárquico y Cristianos-laicos. Eso sí, estas oposiciones deben ser independientes unas de otras, si una sobresale se generara un bipartidismo, ahora bien si se mantienen independientes, la superposición de numerosas oposiciones dualistas, generan un multipartidismo (Duverger, 2002: 260)

En cuanto a la tipología dentro del multipartidismo, Duverger (2002: 263-264)identifica un tripartidismo más o menos generalizado basado en el eje conservador-liberal-laborista, que en ocasiones suma un partido del campesinado debido al clivaje campo-ciudad, lo que da lugar a un cuatripartidismo Más allá de este último no hay clasificación posible, y Duverger lo denomina polipartidismo. Existe una gran variedad de polipartidismo, cada cual atiende a factores muy variados, nacionalismo, etnicismo, religión etc.

Por último, Duverger (2002: 278-279) señala como factor clave en la génesis de un sistema multipartidista, es el sistema electoral. En un sistema con régimen proporcional, al contrario que en el régimen mayoritario, las escisiones de los partidos tienden a durar, ya que el escrutinio impide que dos fracciones divergentes, resultado de la escisión en un partido, puedan ser aplastadas por los partidos rivales, ya que es fas fácil conseguir representación. No obstante cree que aunque tiene efecto multiplicador, no tiene efecto atomizador, ya que la mayoría de sistemas proporcionales han tomado medidas para contener la aparición de numerosos partidos pequeños, ya sea a través del sistema D’Hont, o barreras electorales.

2. El multipartidismo según Sartori

Posteriormente, Sartori (2005) redefine la clasificación de los sistemas de partidos: entiende que es insuficiente clasificar los sistemas atendiendo al criterio numérico, en partido único, bipartidismo y multipartidismo.

Sartori (2005: 158-163) cree que el número de partidos indica a primera vista una característica importante del sistema de partidos, en cuanto se identifica cuanto de disperso o concentrado está el poder, pero es necesario aplicar el criterio numérico de acuerdo a unas normas. Cree necesario atender además a la fuerza que tiene cada partido, entendida como su fuerza parlamentaria (número de escaños) lo cual es fundamental para el el multipartidismo a la hora de crear gobierno y conocer la fuerza de los partidos para generar mayorías a través de las coaliciones posibles. En este sentido, establece dos normas para la contabilización de partidos, las cuales tienen una importante incidencia a la hora de clasificar los sistemas multipartidistas:

1. La capacidad que tenga un partido (por pequeño que sea) para formar coalición
2. La capacidad de los partidos de influir en los demás (chantaje)
Además, realiza una clasificación más amplia que la de Duverger diferenciando los sistemas distintos sistemas:
- De partido único
- De partido hegemónico
- De partido predominante
- Bipartidista
- Pluralismo limitado
- Pluralismo extremo
- De atomización

Sartori (2005) desglosa el bloque multipartidista en pluralismo limitado, extremo y sistema atomizado. El sistema de partidos de atomización, se entiende que en él no es determínate el número de partidos, ya que ningún partido tiene capacidad de influencia en el resto.

En cuanto a los sistemas pluralistas, Sartori (2005: 167) entiende que la fragmentación en varios partidos puede determinar una situación de segmentación o una situación de polarización, es decir, cuando existe distancia ideológica. En este punto añade un nuevo criterio ideológico que condiciona su clasificación, y el cual tiene dos vertientes, una como intensidad ideológica para los sistemas unipartidistas, y como distancia ideológica (entre partidos) para los sistemas multipartidistas.
Para Sartori (2005: 168) los sistemas multipartidistas se pueden dividir en dos pautas, poco fragmentados (hasta 5 partidos) y muy fragmentados (más de 5). Ambos tienen su propia clase: el primero, pluralismo limitado; el segundo, pluralismo extremo. Pero debido al criterio que añade Sartori de «distancia ideológica», estos se pueden convertir en dos tipos: pluralismo moderado (cuando hay fragmentación ya sea mucha o poca, y no esta polarizado, es decir, la distancia ideológica es tenue); y pluralismo polarizado, cuando existe fragmentación (generalmente mucha) y además está polarizado ideológicamente.

Sartori (2005: 169) define el multipartidismo como un sistema en el que «no es probable que ningún partido se acerque a, o por lo menos mantenga, una mayoría absoluta, y la fuerza (o debilidad) relativa de los partidos se puede clasificar conforme a su relativa indispensabilidad (o dispensabilidad) para las coaliciones y/o su capacidad potencial para la negociación (chantaje)».

Para explicar el pluralismo, hay que entender que el punto crítico se encuentra en torno a 5 o 6 partidos, entendidos estos como importantes. Es decir, se descartan los partidos que carecen de capacidad de coalición, salvo que tengan capacidad de intimidación (chantaje). (Sartori, 2005: 170)

Pluralismo Polarizado: en cuanto al sistema de partidos de pluralismo polarizado, se entiende que son sistemas en torno a cinco o seis partidos, y que tiene las siguientes características (Sartori, 2005: 171)

1. Existen partidos antisistema importantes, entendidos como aquellos que socavan la legitimad del régimen al que se oponen
2. Existen oposiciones bilaterales, es decir, la diferencia de otros sistemas donde la oposición es única y a través de coaliciones puede formar una alternativa de gobierno, en este caso hay dos oposiciones mínimo mutuamente excluyentes
3. Existe un partido ubicado en el centro, o un grupo de partidos en este espacio ideológico
4. Polarización, es decir la distancia ideológica
5. Impulsos centrífugos, frente a los centrípetos, es decir, debilitamiento del centro respecto a un extremo, o incluso ambos
6. Estructuración ideológica congénita, es decir, debido a la amplitud ideológica existen partidos que no están solo en desacuerdo en cuestiones políticas, sino además en principios y cuestiones fundamentales
7. Existencia de oposiciones irresponsables, debido a un acceso periférico y limitado al gobierno, esto es, partidos de centro que gobiernan permanentemente y solo cambian de compañeros dentro de sus afines
8. Existencia de una política de «superoferta» o de promesas excesivas

Sartori entiende que esta variedad de multipartidismo tiene dificultades en cuanto a su supervivencia, ya que un sistema caracterizado por impulsos centrífugos, oposición irresponsable, y una competencia con artimañas es difícilmente viable.

Pluralismo limitado y moderado: este sistema abarca de tres a cinco partidos importantes, su principal rasgo respecto al bipartidismo es la creación de gobiernos de coalición. Eso sí, este pluralismo limitado reproduce la dinámica bipolar del bipartidismo, solo que en vez de existir dos partidos, existen alineaciones bipolares de colaciones alternativas. El pluralismo moderado, se caracteriza por (Sartori, 2005: 231):

- Distancia ideológica pequeña entre los partidos importantes
- Configuración de coalición bipolar
- Competencia centrípeta
- La dinámica de los sistemas de pluralismo moderado no permiten los gobiernos minoritarios monocolor

3. El multipartidismo según Arendt Lijphart

Lijphart es otro autor que analiza el multipartidismo. Para Lijphart (1995) los aspectos fundamentales del sistema de partidos son: el número efectivo de partidos electorales, el número efectivo de partidos parlamentarios; y dos tendencias, una del sistema electoral para fabricar una mayoría parlamentaria para partidos que no han tenido una mayoría de votos y la tendencia de producir un partido parlamentario mayoritario con independencia de si esa mayoría se ha generado artificialmente o ha tenido mayoría de votos.

Lijphart (1995) realiza una valoración sobre la desproporcionalidad de los sistemas políticos, entendida esta como la diferencia entre porcentaje de votos y porcentaje de escaños. Tras analizar varios sistemas el autor concluye que en regímenes parlamentarios los sistemas de partidos bipartidistas si favorecen un gobierno de un solo partido mayoritario, pero en los multipartidistas es mucho más complicado.

También proyecta una valoración sobre la forma de contabilizar el número de partidos, para poder diferenciar entre multipartidismo moderado y extremo. Y para ello presenta el índice del número efectivo de partidos (electoral o parlamentario) realizado por Markku Laakso y Rein Taagapera, con el que se calcula el número de partidos y su importancia. Es decir el grado de fragmentación del sistema de partidos. En un sistema de partidos moderado perfecto donde existen tres partidos igual de importantes, el resultado del índice seria 3, en caso de haber dos más importantes y uno inferior el resultado podría ser 2,5 aprox.

Según Lijphart (1995: 124), la desproporcionalidad afecta al grado de multipartidismo, pero al mismo tiempo el multipartidismo afecta al grado de desproporcionalidad, esto se debe, según él, a que una gran parte del grado de desproporcionalidad del resultado electoral es consecuencia de los partidos pequeños que no obtienen representación, o que están subrepresentados.

Por último, hay que mencionar que él entiende que la desproporcionalidad y el multipartidismo se influyen mutuamente, pero en direcciones opuestas: cuanta más desproporcionalidad hay, el multipartidismo es menor ya que la desproporcionalidad implica sobre representación o ninguna representación de partidos pequeños, lo que implica menos partidos, pero a la vez la existencia de multipartidismo aumenta la desproporcionalidad (Lijphart, 1995; 125).

Bibliografía

Caminal Badia, M., (2006) Manual de ciencia política. Tercera edición. Tecnos
Duverger, M., (2002) Los partidos políticos. Edición castellano. Fondo de Cultura Económica
Lijphart, A., (1995) Sistemas electorales y sistemas de partidos. Edición castellano. Centro de estudios Constitucionales
Sartori, G., (2005) Partidos y sistemas de partidos. Edición castellano. Alianza Editorial

Autores:

Johnny Romario Castro Gutierrez
Ariana García de la Torre
Alejandro Fernández García

_m
Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License