Maoísmo

Maoísmo

El maoísmo se refiere una escuela de pensamiento comunista surgida en China en el siglo XX desarrollada por Mao Tse Tung.

Contenido

1. MAOÍMOS COMO DOCTRINA.
1.1. Las obras de Mao.
2. MAO ANTES DE LA FORMACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA.
3. HISTORIA DEL MAOÍMOS EN CHINA.
3.2. Llegada de las ideas socialistas y fundación del Partido comunista China.
3.3. Consolidación y primera revolución.
3.4. Tras el fracaso de la primera revolución.
3.5. El gran salto adelante.
3.6. La revolución cultural.
4. LA INFLUENCIA DEL MAOÍSMO FUERA DE CHINA.
5. VÉASE TAMBIÉN.
6. REFERENCIAS

Maoísmo como doctrina

El comunismo de Mao Tse Tung hunde sus raíces en el bolcheviquismo y en las ideas de Marx y Lenin, pero, adaptadas a la realidad de un país campesino, semifeudalista y ninguneado, incluso a veces, explotado, por las grandes potencias mundiales. Son las características propias de China las que van perfilar el pensamiento de Mao hasta convertirlo en una doctrina política propia.

Mao Tse Tung desarrolló sus propias teorías acerca de cómo debía ser el proceso revolucionario y la implantación del socialismo, así, a diferencia de otras corrientes marxistas, defendía una revolución con base en el campesinado y no en la clase obrera, lo que responde, como se decía, a la propia estructura social de China.

El marxismo desarrollado por Mao será además combinado con la práctica humanista del confucionismo (siempre y cuando dicha práctica no entraran en conflicto con la revolución), que formó parte también de la educación de Mao.

Debemos entender que el Maoísmo no era solo un compromiso ideológico, si no que se apoyaba en un interés nacional: se pretendía convertir a China en una nación integrada y moderna, pero no basándose en las ideas capitalistas occidentales que sustituirían al latifundismo patriarcal si no llevando a cabo una revolución socialista basada en una industria, transportes, banca y economía de propiedad nacional (Deutscher, 37).

Esto explica que uno de los objetivos del maoísmo era la industrialización de China, que, dada la idiosincrasia del país, tuvo que ser llevada a cabo por medio de la formación de grupos privilegiados y el ascenso de una nueva burocracia. Vemos entonces como se basa el maoísmo en la figura del líder y en una estructura fuertemente jerárquica. La historia del Partido Comunista, que había existido durante dos décadas como una organización militar, hizo que fuese más sencilla la aceptación de una organización de este tipo.

También caracteriza al maoísmo la idea del partido único, lo que es fruto también de su historia: la ausencia de marxismo en China previa a la formación del Partido comunista.

En la filosofía voluntarista de Mao se defiende la idea de la revolución permanente, y la creencia, que subyacerá en la política aplicada a China, de que para lograr la convivencia ideal, es preciso crear el hombre ideal, al revés de lo que creía Lenin.

Es por esto que Mao buscará enseñar a pensar a su pueblo de forma más exacta (de acuerdo a su idea de exactitud), de esta forma, aquellas personas que difieren respecto al pensamiento general, en teoría, no serán eliminadas sino que se intentarán reeducar.

Las obras de Mao [editar]

La producción ideológica de Mao fue muy prolífica, una de sus obras cumbres y más conocida a nivel mundial fue El libro rojo de Mao, publicado en 1964, una obra de corte nihilista que llevó a mucha gente a idolatrar y exaltar la figura del líder chino. No obstante, entre sus obras también podríamos destacar:

- “Análisis de las clases de la sociedad china” (1926): primera obra marxista-leninista, en la que abogó por una recia organización de los campesinos.
- "Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Hunan" (1927), en la que sostuvo la tesis de que el descontento del campesinado era la mayor fuerza potencialmente revolucionaria de China y debía ser aprovechada. (al igual en el análisis de las clases de la sociedad china, en este libro se puso de manifiesto su rechazo a la moderación confuciana y su opinión de que los excesos revolucionarios son inevitables.)
- “Sobre la Nueva Democracia” (1940): Su obra política más destacada en la que perfiló la formación de un amplio frente unitario, que incluiría a pequeños capitalistas, y concibió el futuro gobierno de China como una “dictadura común” de varias clases revolucionarias, planteamiento que contrastó con la dictadura monoclasista del proletariado implantada en la Unión Soviética.

El pensamiento de Mao, basado en las condiciones históricas y sociales de China, vio reflejado en todos sus ensayos y obras, entre los que podemos destacar: “Análisis de las clases de la sociedad china”, “Informe sobre una investigación del Movimiento Campesino en Hunan”, “Una sola chispa puede incendiar la pradera”, “Con motivo de la aparición de El Comunista”, “Sobre la nueva democracia”, “Sobre el gobierno de coalición”, “La situación actual de nuestras tareas”, “Sobre la dictadura democrática popular”, “Sobre las diez grandes relaciones”, “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo” y otros muchos aportes de naturaleza teórica.

Mao antes de la formación del Partido Comunista Chino

Hacer un repaso de la historia de China nos ayuda a entender mejor el maoísmo, pero conocer la infancia y la juventud de Mao también nos ayuda a comprender la base de su doctrina política.

Mao Tse Tung nace el 26 de diciembre de 1893 en la China profunda, en la aldea campesina de Shaa-shan (Hunan), hijo de una campesina de mentalidad religiosa y de un granjero. Tomando como referencia los niveles de vida locales y teniendo en cuenta su condición de campesinos, la familia de Mao podría ser considerada como acomodada, posición que debían agradecer a la hábil gestión de las tierras realizadas por el padre de Mao.

Desde su infancia Mao estuvo trabajando en el campo, algo que era habitual en su época y contexto social, pero, Mao, gracias a la próspera situación económica de su padre, pudo acudir a la escuela, donde su padre esperaba que recibiese los conocimientos para conseguir y mejorar su negocio. La educación recibida por Mao era bajo el sistema confuciano, esto hizo que, años más tarde, cuando cambió el sistema educativo, su educación clásica no tuviera valor.

La relación con su padre durante sus primeros años de vida fue de confrontación constante, tanto es así que Mao percibía esta relación ya como una lucha revolucionaria en la que su padre representaba el Poder Gobernante mientras que él, junto con el resto de su familia, formaba la Oposición. A pesar de estas batallas paterno-filiales, el padre de Mao siguió invirtiendo en la educación de su hijo.

Mientras Mao seguía educándose y formándose, los cambios en China se sucedían: movimientos de apoyo al sistema imperial se encontraban con agitadores anti-manchúes (Los manchúes eran un grupo étnico, originario de Manchuria que gobernaron China hasta el año 1911). Mao, que ya llegaba al fin de su adolescencia, buscaba y apoyaba dicho cambio de régimen pues sostenía la idea de que los chinos debían recuperar el gobierno de China y, por tanto, que el mandato de los manchúes debía terminar.

Así, en 1911 Mao junto con algunos de sus compañeros de escuela se unió al ejército republicano justo en el momento en el que la revolución explotó. Parecía que los camaradas de Mao no tendrían que luchar en una nueva guerra, o al menos no contra los manchúes, pero sí de nuevo contra las septentrionales, que no reconocían a los meridionales el derecho a gobernar. Pero aunque fueron organizadas manifestaciones contra Yuan Shikai, los líderes rebeldes concluyeron un pacto. Sun Yatsen fue proclamado presidente de la nueva República de China, y el emperador abdicó oficialmente el 12 de febrero de 1912. (Clements, 2006:33)

El 14 de febrero, tras la dimisión de Sun Yatsen, Yuan Shikai asumió la presidencia, se proclamó la República de China y se dieron por terminados los siglos de dominio manchú.

El fin de la revolución permitió a Mao abandonar la milicia y proseguir con sus estudios. No obstante, el clima del país tras la caída del gobierno manchú no era de calma, los conflictos en China se sucedían, dividida entre las prefecturas del norte, que apoyaban a Yuan Shikai y las del sur, que mostraban su apoyo a Sun Yatsen, el cual formó el Partido Nacionalista (KMT).

La indignación de Mao ante muchos de los acontecimientos que se sucedían le llevó a implicarse de forma activa: organizó un grupo secreto en el que reclutaba gente para debatir temas del día y realizar ejercicio físico.

Para poder continuar con sus estudios comenzó a trabajar en la biblioteca de la Universidad de Pekín, época que coincidió con el fin de la Primera Guerra Mundial cuyos tratados de clausura, a ojos de Mao dejaban a China como un territorio más a saquear.

Mao formo la Asociación de estudiantes unidos de Hunan, durante el verano de 1919 organizó manifestaciones y comenzó a publicar un seminario: la Revista del rio Xiang. Esta publicación que hizo que sus ideas llamaran la atención de muchos estudiosos.

Tras dar con las primeras traducciones de Karl Marx en chino en 1920, será uno de los cinco participantes de un Círculo de Estudios Marxistas en Hunan.

En 1921 acude a la primera asamblea del partido comunista.

Historia del maoísmo en China

Llegada de las ideas socialistas y fundación del Partido comunista China [editar]

El maoísmo, en sus inicios, fue simplemente una corriente de pensamiento más entre las diversas existentes en China para posteriormente convertirse en la tendencia dominante en este país y así se mantuvo durante treinta o treinta y cinco años.

Para entender el porqué de este proceso es preciso repasar los acontecimientos históricos acaecidos en China durante el siglo XX, momento en que esta doctrina surgió.

Como se ha comenzado diciendo, el origen ideológico del Maoísmo lo encontramos, en esencia, en el comunismo leninista. Al igual que el bolcheviquismo (grupo político dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), dirigido por Lenin), la revolución maoísta fue, desde su nacimiento, dinámica y vitalista. No obstante, a diferencia de éstos, y puesto que la realidad e historia china divergían respecto a la de Rusia, no tenía un contacto directo con los acontecimientos críticos en el marxismo contemporáneo.

En este sentido, se puede decir que el partido revolucionario que encabezó la Revolución china (el Partido Comunista chino, conocido por sus siglas: PCCh), era de mentalidad provinciana, esto es así porque en China, antes de 1917, había una total ausencia de influencia social-marxista: desde mediados del siglo XIX todos los movimientos que se dieron en china de tipo antiimperialista, así como las revoluciones agrarias, tuvieron una base tradicionalista. Si lo contraponemos a lo acaecido en Rusia, vemos cómo allí llegaron las ideas socialistas occidentales a mediados del siglo XIX (Deutscher, 1971).

La llegada de las ideas socialistas a China se vio favorecida por los efectos de la Primera Guerra Mundial y por las decisiones tomadas en el Tratado de Versalles en 1919, en dicho tratado China consideró que no se habían tenido en cuenta sus propios intereses (a diferencia de los de Japón, por ejemplo). Esto provocó el desprestigio del imperialismo occidental a los ojos de China.

Por otro lado, la descendencia y herencia leninista, solo estuvo presente en su sentido más purista durante los primeros años de la década de los años 20, hasta el comienzo de la revolución nacional en 1925, posteriormente, estas primeras ideas básicas leninistas sobrevivieron y se transformaron en el maoísmo. No obstante pueden ser consideradas los pilares básicos del maoísmo.

Para Mao, estaba claro que la emancipación China solo se podría llevar a cabo a través de una revolución desde abajo, desconfiando de todo reformismo burgués, buscando además apoyo en el campesinado al mismo tiempo que se les presta apoyo en sus luchas contras los caudillos militares, los terratenientes y los prestamistas siendo la clase obrera urbana la fuerza revolucionaria (Deutscher, 1971).

Dentro de los movimientos comunistas se creía que se iba a llevar a cabo una transformación revolucionaria global de la que iba a formar parte China. Gracias a esa gran revolución mundial se pretendía conseguir derrotar al imperialismo, al capitalismo, al feudalismo y a cualquier otra forma de sociedad oriental arcaica sin que en todo ese proceso revolucionario el partido comunista perdiese el contacto con las bases: obreros y campesinos.

Así, todas estas ideas socialistas que estaba esparciéndose por todo el mundo, finalmente, en 1921 se concretaron y materializaron, en el caso de China, en la celebración del Congreso Constituyente del Partido Comunista Chino, en cuya celebración se encontraba Mao Tse Tung, que fue uno de los 21 delegados presente, las ideas comunistas se extendían por todo el país, pero, a pesar de ello, en 1925 no había más de 900 miembros del partido en toda China.

Consolidación y primera revolución

La primera revolución china tuvo lugar entre 1925 y 1927, durante este periodo quedó claro el gran dinamismo político que pareció tener la pequeña clase obrera china: ciudades industriales como Catón o Shangai se erigieron como centros principales de la revolución; los sindicatos ganaron fuerza a gran velocidad, organizaron huelgas generales, manifestaciones callejeras, insurrecciones obreras, etc.; en el gran sector agrario chino también se observó una actividad revolucionaria, pero a un ritmo más lento y de forma más dispersa.

Tras el fracaso de la primera revolución

A pesar de este gran dinamismo, la primera revolución china terminó en derrota. Ante este fracaso, recibió indicaciones desde Moscú sobre qué camino tomar en su proceso, la vía a seguir que se indicó difería de aquellos principios que habían tomado de Lenin: se les proponía la renuncia a una posible dirección proletaria por una burguesa. A pesar de ello, las ordenes fueron acatadas por el Comité Central Chino lo que hizo que Mao entrara en conflicto con estos, puesto que defendía la idea de que la revolución nacional debía llevarse a cabo no ya desde el proletariado si no desde el campesinado.

Se suele considerar que es a partir de este momento, tras la derrota de la primera revolución, cuando podemos empezar a hablar de Maoísmo. Mao, tras las capitulaciones de 1925-1927, sin dejar de prestar atención al proletariado urbano, comenzó a centrar su atención sobre el campesinado. Hasta este momento el campesinado habían sido visto siempre como un apoyo, un acompañamiento del proletario, pero no como la fuerza principal, al observar como éste sector no había dejado de luchar y alzarse en revueltas se dio cuenta de que, precisamente en el contexto chino la revolución campesina debía ser el centro del cambio. Mao consideraba que teniendo en la mano al campo y los campesinos, estaba asegurado el control las provisiones alimentarías de las ciudades, lo cual era una realidad en la China del momento, en la que alrededor de un 80% de la población formaba parte del campesinado.

Esta idea, precisamente, es la que caracteriza y diferencia el maoísmo de otras corrientes de pensamiento comunistas pues la idea socialista rusa consideraba la ciudad como centro de la revolución. Además este principio elaborado por Mao, será el que determinará la estrategia a seguir durante la segunda revolución y, para muchas personas, la clave de su triunfo.

El hecho de que Mao decidiese concentrarse en el campesinado provocó cierto estancamiento en la lucha que se estaba dando entre la revolución urbana derrotada y una apenas perceptibles contrarrevolución y la burguesía del Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) aunque permitió que la lucha campesina desplegara sus energías revolucionarias que fueron apoyadas por los comunistas sus Bases Rojas.

El periodo de mediados de la década de los treinta fue sumamente crítico para el maoísmo, el sur de China, que era una de las áreas en las que más se había concentrado Mao, se encontraba el borde de la derrota debido a las expediciones de Chiang Kai (líder del partido nacionalista chino). Los duros enfrentamientos entre nacionalistas y comunistas terminaron en 1934, año en el que el conocido como Ejército rojo, al mando del cual se encontraba Mao, inician la conocida como la Larga Marcha, que desde entonces ha venido a ser la leyenda heroica del comunismo chino (Deutscher, 1971: 30) La marcha duró 12 meses y supuso la pérdida de unos 90000 personas. Las tropas de Mao, tras atravesar 18 cordilleras, 12 provincias, conquistando 60 ciudades llegan al norte del país, a la provincia de Shaanxi Mao actuó como comisario político y fue nombrado presidente del Consejo Revolucionario y comisario político del Primer Ejército.

En Yenan (ciudad-prefectura en la provincia de Shaanxi), Mao tiene oportunidad de desarrollar plenamente sus ideas, entre las que se encuentra la conocida como Teoría de guerrillas.
Afortunadamente para Mao, se dieron una serie de acontecimientos que permitieron que su revolución prosperase: podemos destacar la invasión japonesa en 1937, que llevó a desindustrialización de ciertas regiones costeras de China lo que hizo que los trabajadores se dispersaron en el campo de modo tal que los campesinos se convirtieron en la única fuerza de rebelde, reafirmando el principio básico de Mao que defendía: llevar la revolución del campo a la ciudad y provocando la inaplicabilidad de las teorías marxistas-leninistas de la lucha de clases)

El intento de entendimiento entre comunistas y nacionalistas fracasa, tras varios enfrentamientos El Ejército Popular de Liberación vence finalmente la guerra civil y Partido Nacionalista Chino (Kuomintang) que pasa a establecerse en Taiwan. Así, el 1 de octubre de 1949 Mao Tse Tung proclama la República Popular China.

El gran saldo adelante

Con la llegada del PCCh al poder se lleva a cabo una reestructuración en el orden socioeconómico chino, de forma tal que ya en 1949 el latifundio había sido eliminado, aunque se permite la continuidad de los pequeños terratenientes; en 1953 se crean las granjas colectivas y en 1958 se lleva a cabo una tercera fase bautizada con el nombre de el “Gran Salto adelante” que pretende encauzar bien la industria y crear una nueva clase de hombre que sea campesino, soldado e intelectual.

El Gran Salto Adelante, fue lanzado oficialmente en diciembre de 1957, bajo la responsabilidad directa de Mao. Este plan partía de la idea, que fue posteriormente considerada errónea por otras corrientes, de que la transición al socialismo ya estaba finalizada, y que la tarea que había que había que abordar ahora era la transición al comunismo. Su estrategia buscaba el aprovechamiento del potencial productivo de la población china mediante la promoción de proyectos intensivos en mano de obra (Fanjul, 1994:39).

Tras los cambios llevados a cabo en la organización del campesinado se instauraron finalmente las comunas. Con este tipo de organización social se pretendía colectivizar tanto las tierras y los medios de producción como la vida doméstica y familiar de los campesinos. La expansión de las comunas fue tal que en 1958 casi la totalidad de la agricultura china estaba organizada en base a este sistema. Las teorías de Mao suponían que este sistema llevaría a China a la industrialización.

No obstante, el resultado de este sistema comunal no fue el esperado, de forma tal que Mao recibió grandes críticas por parte de grandes personalidades del Partido Comunista. A pesar de que los datos respecto a los resultados fueron falseados, a día de hoy se calcula que la hambruna provocada por el Gran Salto Adelante arrastró consigo entre 10 y 20 millones de vidas.

Esto hizo que se entrara en un periodo de “restauración moderada” que facilitó una notable recuperación de la agricultura y un gran crecimiento de la producción industrial. En este momento se cuestión la realidad anunciada por el maoísmo, de modo que se consideró el socialismo no como un objetivo prácticamente conseguido, si no como una meta a conseguir a largo plazo.

En esta etapa de restauración moderada, primeros años de la década de los sesenta, Mao perdió gran parte de su poder, pero, a pesar de ello, mantuvo su cargo de Presidente del Partido, aunque pasó a ser un título más ornamental de modo que el poder efectivo era ejercido por Liu Shaoqui y Deng Xiaoping.

No obstante, en 1965 empiezan a observarse las primeras señales de la ofensiva maoísta para recordar su poder que desembocarán en la Revolución Cultural

La revolución cultural

En 1966 comienza la llamada Revolución Cultural, la gran campaña que convulsionó China durante varios años provocando desorden, destrucción, grandes pérdidas humanas, sirvió a Mao para destruir a sus rivales de la facción pragmática y recuperar el control del poder. Desde el punto de vista político, con la Revolución Cultural Mao quiso, en teoría, reavivar y defender el carácter revolucionario de la República Popular, amenazado por tendencias y personas que quería restaurar el capitalismo (Fanjul, 1994: 49).

Durante esta etapa Mao hizo una limpia dentro del Partido Comunista, acabando con aquellos sectores que habían puesto en duda sus políticas llegando incluso a la destrucción del Partido.

Fue durante la Revolución Cultural que surgieron los comités revolucionarios, como alternativa a la organización regular del Partido, así como la aparición de los Guardias rojos, que respondían a la estrategia maoísta de movilización de la juventud y que obedecieron las órdenes de Mao de combatir lo “antiguo” y lo “burgués” con fe ciega.

Con la revolución Cultural la violencia y el caos se extendieron por toda China, la cultura occidental fue atacada y eliminada de forma radical; así como la religión, considerada una idea “antigua”, se destruyeron templos e iglesias y se encarcelaron y ejecutaros a monjas, monjes y sacerdotes.

En el verano de 1967 se inició una nueva fase en el proceso revolucionario cultural, el Ejército Popular de Liberación se encargó de restaurar el orden y los Guardias rojos fueron desacreditados y acusados de contrarrevolucionarios.
Aunque la Revolución Cultural no supuso grandes cambios en la estructura del sistema político y económico, los efectos humanos fueron desastrosos: se estima que la cifra de muertes violentas fue de 400.000, millones de personas fueron denunciadas, torturadas, etc. En 1976 se dio por finalizada la Revolución Cultural China, año en que falleció Mao Tse Tung.

La influencia del maoísmo fuera de China

El pensamiento de Mao tuvo una gran influencia en el exterior: fue visto con gran admiración y cierto romanticismo por grandes sectores de los movimientos de izquierda europeos. No obstante, a efectos prácticos fue Latinoamérica donde realmente tuvo verdadera influencia, fue aplicado por muchos países que, por su nivel de desarrollo, se sentían más identificados con la revolución china que con la rusa, y que veían cómo las teorías de Mao podrían ser aplicadas de manera viable en sus propias realidades nacionales.

Dentro de las teorías elaboradas por Mao se debe destacar la teoría de guerrillas, que tuvo una gran influencia en muchos países de Latinoamérica. Algunas de sus características son:
­ los soldados del Ejército Rojo no sólo deben luchar, sino también trabajar en el campo o en la fábrica (de forma que ellos mismos puedan procurarse para sus necesidades);
­ los soldados deben propagar la doctrina de Mao; el saqueo está terminantemente prohibido, antes al contrario deben ayudar a la población;
­ en el Ejército Rojo no hay insignias distintivas, ni diferencia de uniforme, alimentación y paga;
­ a las tareas del Ejército corresponde el dar enseñanza — enseñar a leer y escribir de tal manera que la población misma sea capaz de leer las doctrinas de Mao;
­ el Ejército y el pueblo son una sola cosa: el Ejército y el pueblo no pueden estar desunidos.
(Kerkhof, 1976)

Otras teorías que los partidos comunistas pro-chinos de Américalatina absorbieron fueron la idea de establecer un gobierno democrático con nuevas características que preceda a la etapa del socialismo; el papel del partido comunista en la guerra revolucionaria; el análisis de las clases sociales; el concepto de guerra popular; las tácticas de la guerra de guerrillas; y la teoría de las contradicciones.

Mao planteaba un cambio en la sociedad en dos fases, una primera era la liberación de la sociedad china, de modo que pasase de ser una sociedad semifeudal y semicolonial en una sociedad democrática y una segunda que pretendería convertir dicha sociedad democrática en una sociedad socialista, todo ello por medio de la revolución.

Como vemos, las teorías de Mao jugaron un papel fundamental en los movimientos revolucionarios latinoamericanos: muchos partidos comunistas las usaron como base teórica para llevar a cabo sus propias revoluciones.

Así, comenzaron a surgir nuevos partidos comunistas de corte pro-chino: el Partido Comunista de Brasil, en 1962; en Ecuador, 1963; Chile, 1964; Perú, 1964; Bolivia, 1965; y Colombia, 1965.

La revolución, en el sentido teorizado por Mao, era considerada, junto con la lucha armada, como la única vía de acceso al poder político, no obstante, no se consideraba que dicha lucha debía dirigirse exclusivamente contra el gobierno, sino que, además, debía tener como objetivo a las fuerzas imperialistas.

De esta manera, los dirigentes comunistas pro-chinos entendían que el éxito conseguido en la revolución china, servía como indicativo para demostrar que la validez del pensamiento de Mao como guía en sus propias revoluciones, en la lucha contra el viejo sistema y establecimiento del nuevo.

Ante tal escenario, entre 1949 y 1976 fueron miles los latinoamericanos que viajaron a China a formarse en asuntos políticos y militares para poder después incorporar a sus propias realidades nacionales las políticas aplicadas en China, así, difundían sus conceptos sobre las lecciones de la Revolución China a través de reuniones partidarias, foros públicos, y en artículos y libros.

Un ejemplo de este movimiento sería el de Vicente Lombardo Toledano, de origen Mejicano, el cual pretendía usar a China como ejemplo y guía a seguir para acabar con el paradigma del desarrollo económico dependiente. Caso similar es el de Abimael Guzmán (líder de la organización subversiva y terrorista de tendencia maoísta Sendero Luminoso) de origen peruano, quien pretendía replicar la guerra revolucionaria China en su país. De hecho, se estima que en Perú, por lo menos 69,000 personas murieron durante la guerra civil que inició el Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso)

Procesos similares, aunque cada cual con su propia idiosincrasia, presentan países como Bolivia con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que pretendía implantar también las políticas económicas y las reformas políticas; o Colombia con el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) que materializaba las ideas de Mao en los contextos rurales y campesinos.

Véase también

• Marxismo
• Mao
• Leninismo
• Comunismo
• Guardias rojos
• Sendero luminoso
• Revolución cultural
• El gran salto adelante
• Sun Yatsen
• Yuan Shikai
• Mao Tse Tung

Referencias
1. Kerkhof, V. (1976).”El largo camino de China”. El Maoísmo. Barcelona: Fundación editorial de literatura reformada (FELIRE)
2. Deutscher, I. (1971). El maoísmo y la Revolución Cultural China. México DF: Ediciones Era, S.A.
3. Fanjul, E. (1994). Revolución en la revolución. China, del maoísmo a la era de la reforma. Madrid: Alianza Editorias, S.A.
4. Clements, Jonathan. (2006). Mao. Madrid: Ediciones Tutor, S.A.
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15. Movimiento obrero independiente y revolucionario (2016), Wikipedia. En: https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Obrero_Independiente_y_Revolucionario [Consultado en abril de 2016]

Autora:

Ana Díaz de Aguilar Osona

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