Feminismo Radical

El feminismo radical es una corriente de pensamiento social, ético y político surgido en los años 60 del s. XX.

Esta tendencia se definió con el término “radical” porque etimológicamente se buscaba “ir a la raíz del problema”, es decir, una búsqueda por encontrar el origen de la dominación. Además, sus teorías y formas de actuar serán radicales en todas sus vertientes.

Las feministas identificaron como centros de la dominación patriarcal, las esferas de la vida que hasta entonces se consideraban “privadas”. A ellas corresponde el mérito de haber revolucionado la teoría política al analizar las relaciones de poder que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un eslogan: lo personal es político. Lo que ocurra en el orden de lo privado, en este caso, circunscrito a la familia, tiene consecuencias en el orden de lo social.

Sin embargo, la teoría feminista radical consta de varios ejes temáticos y suele variar según las formas de abordarlo según teorías, corrientes y prácticas radicales. Aun así, hay algunos puntos en común, según Alicia Puelo, como:
• La utilización del concepto del patriarcado como dominación universal que otorga especificidad a la agenda militante del colectivo femenino.
• La noción de poder y de políticas ampliadas.
• La utilización de la categoría de género para rechazar los rasgos adscriptivos ilegítimos adjudicados por el patriarcado a través del proceso de naturalización de las oprimidas.
• El análisis de la sexualidad que desembocará en crítica a la heterosexualidad obligatoria.
• La denuncia de la violencia patriarcal, en particular, aunque no exclusivamente sexual.
• Y, por último, una sociología del conocimiento que será una crítica al andropocentrismo en todos los ámbitos.

Por ello, el feminismo radical se diferencia del feminismo liberal reformista, que solo pretendía la integración de la mujer al mundo económico, laboral y cultural capitalista. Además, también critica a la izquierda tradicional y patriarcal por no apoyar e incluso rechazar las reivindicaciones feministas, a fin de obviar el poder masculino en los ámbitos políticos revolucionarios. Por ello, Anne Koedt consideraba el poder masculino en la vida cotidiana tenía como objetivo el conseguir la satisfacción del ego masculino, y por ello, como consecuencia adicional, consecuencias económicas.

Para las feministas radicales la dominación precedía a la explotación, pues la relación entre los sexos no se apoya en el Estado o la clase dominante sino en las relaciones micro, como la pareja.

La corriente de pensamiento radical se focalizó en el género, que se utilizó para distinguir los aspectos socio-culturales construidos, de los innatos, biológicos (sexo). Creían que el género no tenía un carácter descriptivo, sino que era un elemento crítico para poder desarticular las relaciones de poder existentes en el marco de las micro relaciones.
Así, la tematización de la sexualidad fue un cambio radical con respecto a las predecesoras corrientes feministas, pues el feminismo radical fue el primero en creer en la sexualidad como construcción social política, y por tanto, dará lugar a una fuerte crítica a la heterosexualidad normativa y su dominación social.

La crítica a la sexualidad originará un feminismo lesbiano que intentará entender y reivindicar el amor entre mujeres como acto de liberación sexual. El matiz estará en que la consideración del lesbianismo estará como opción sexual.

Por último, el feminismo radical se centrará de manera minuciosa y analítica en la violencia con autoras como Susan Brownmiller y su estudio sociológico e histórico de la violación, entendida no como un hecho aislado de una persona con problemas, si no como una conducta realizada por los hombres a fin de promover y legitimar su poder y dominación sobre la mujer.

Contenidos:
1. Antecedentes históricos
1.1 La ilustración
1.2 Las sufragistas
1.3 El feminismo como movimiento social o nuevo feminismo
2. Origen del feminismo radical
2.1 Estados Unidos
2.2 Europa
3. Corrientes de pensamiento del feminismo radical
3.1 Feminismo de la diferencia
3.2 Feminismo cultural
4. Feminismo Radical en América Latina
5. Véase
6. Bibliografía

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

La ilustración:

El movimiento feminista puede ubicarse como origen a mediados del s. XIX cuando a partir de la Revolución Francesa, se comienza a hablar de unos derechos naturales vinculados a la Ilustración, basado en la primacía de la ley y la autonomía de los seres humanos y que reconoce la dignidad humana y los derechos que le son inherentes, pero que excluye a las mujeres y a otros muchos grupos continuamente vulnerado. Esta primera ola de argumentación y activismo feminista se halla estrechamente vinculada a la Teoría de los derechos humanos.

Las sufragistas: (s. XIX- principios del s.XX)

Los principios propiciados por la Ilustración teóricamente era el objetivo claro de conquista, sin embargo, nada de lo promulgado se cumplió. Es en este punto, cuando las mujeres, por lo general provenientes de la burguesía, creían en la lucha de forma autónoma para la conquista de sus reivindicaciones, además de tener como demanda principal el sufragio.
Esta etapa, denomina la segunda ola feminista, es la evolución del discurso de la ciudadanía de las mujeres y el reconocimiento de sus derechos, que fueron desarrollados distintamente en EEUU y Europa. Sin embargo, este movimiento invocaba la justicia y el principio de igualdad como derechos morales y, por tanto, universales. Es decir, creían en la universalidad del movimiento como eje central de conquista por los derechos de las mujeres, así, esta etapa constituye la primera acción colectiva organizada en defensa de los derechos de la mujer.

Además, el movimiento feminista se ligará con movimientos sociales como el socialismo o anarquismo. No obstante, en Europa, la cuestión de la emancipación femenina estuvo ligada al socialismo y tuvo mayor conexión con la clase trabajadora que en Estados Unidos.

Por el contrario, el socialismo no defendió de manera imperante los derechos de la mujer, quedando así, la lucha feminista subordinada a las luchas socialistas relaciones con la explotación en el marco laboral. En definitiva, el socialismo marxista analizó críticamente la familia, la doble moral y la relación entre la explotación económica y sexual de la mujer, pero no adoptó medidas específicas para combatir la ideología patriarcal. (De las Heras, 2009)

Son las luchas sufragistas las que llevan al reconocimiento de derecho a voto a las mujeres en casi todos los países en la Primera Guerra Mundial. Debido al triunfo, el feminismo sufre un tiempo de paro, que será Simone de Beauvoir quien romperá con una nueva concepción transgresora del género y del sexo y llevará a la nueva concepción de “nuevo feminismo”.

El Feminismo como Movimiento Social o Nuevo Feminismo.

El nuevo feminismo comienza en los años 60 del s. XX y plantea como novedades la redefinición del concepto de patriarcado, el análisis de los orígenes de la opresión de la mujer, el rol de la familia, la división sexual del y el trabajo doméstico. Además de la búsqueda por la liberación sexual, el estudio de la vida cotidiana, el cuestionamiento de la heteronormatividad y como eslogan fundamental de este movimiento: lo personal es político.

Argumentan que es imposible un cambio en las estructuras socioeconómicas de la sociedad, sin cambiar las estructuras a nivel micro, es decir, las relaciones intrapersonales.

Dentro del feminismo contemporáneo existen numerosos grupos con diversas tendencias y orientaciones por lo cual es más correcto hablar de movimientos feministas.

ORIGEN DEL FEMINISMO RADICAL

Estados Unidos

La aparición de los movimientos Black Power en Norteamérica fue uno de los inicios más significativos en la construcción del Feminismo Radical. Tal y como se había demostrado en la crítica al racismo, donde consideraba que la relación entre razas es puramente política, el feminismo radical fundamentó sus bases sobre la relación desigual de los sexos en el contexto político, donde la presencia femenina era puramente de subordinación.

En EEUU, se instaló tras las reivindicaciones del Movement, compuestas por dos organizaciones: SDS (Students for a Democratic Society) y SNCC (Students Nonviolent Coordinating Commitee). Estos movimientos combatían las desigualdades sociales y culturales existentes en la década de los 60, donde, a pesar de la presencia en política de algunas de sus militantes, seguían topando con los prejuicios existentes por su género.

El feminismo radical adquiere significativa importancia tras la National Conference for New Politics de 1967, donde las reivindicaciones de estos grupos, fueron ignoradas por la presidencia argumentando falta de tiempo. Tras este incidente, las feministas Shalamith Firestone y Jo Freeman pidieron el 51% de representación de votos en dichas Conferencias, así como la condenación de los estereotipos sexistas en el matrimonio y en los medios de comunicación, entre otros. También se solicitó la manifestación positiva en favor del derecho de información sobre el aborto y la pastilla anticonceptiva, cuyo interés particular era devolver a las mujeres el control de sus propios cuerpos.

Tal y como nos señala Germaine Greer:

“Lo personal sigue siendo político. La feminista del nuevo milenio no puede dejar de ser consciente de que la opresión se ejerce en y a través de sus relaciones íntimas, empezando por la más íntima de todas: la relación con el propio cuerpo”. (Greer, 2000: 505)

Europa

En Europa, los movimientos de descolonización fueron un punto de inflexión para la creación de dicha corriente. Destaca la aparición de la feminista radical materialista Colette Guillaumin quien defiende que la discriminación por raza no tiene ningún valor biológico, al igual que la discriminación por sexo y, por tanto, se trataría tan sólo de una construcción social, donde los rasgos innatos que identifican a las personas son el resultado de la relación de dominación.

Existió una pluralidad de expresiones del feminismo radical en los distintos países que la componían. De hecho, ha sido cuestionada la idea de un feminismo europeo como algo unitario ya que los contextos sociales, políticos y culturales influyeron en su evolución y expresión específica. Existían diferencias claras en las manifestaciones que perdurarán a pesar de tener elementos en común.

Por otra parte, al hablar del movimiento de Liberación de la Mujer europeo se suele ignorar la diversidad existente entre el norte, sur, este u oeste de Europa. No se puede englobar bajo una misma definición los feminismos en términos territoriales o de definiciones generalistas cerradas, ya que estos macromodelos ignoran la pluralidad del feminismo y su desarrollo como movimiento social dinámico. (Nash, 2004:187)

CORRIENTES DE PENSAMIENTO DEL FEMINISMO RADICAL

El feminismo radical se basa principalmente en la opresión que ejercen las instituciones patriarcales con el fin de controlar no sólo la figura de la mujer, sino también su cuerpo.

Shulamith Firestone sostiene que las mujeres constituyen, en sí mismas, una clase social que: “al contrario que en las clases económicas, las clases sociales resultan directamente de una realidad biológica; el hombre y la mujer fueron creados diferentes y recibieron privilegios desiguales”. (Firestone,1971:17)

El eje central de esta corriente es tomar el control de su sexualidad y su función reproductora, así como fomentar su presencia a nivel social, económico y cultural; crear un asociacionismo en torno a la solidaridad, donde la jerarquía es horizontal. Se propone, además, una nueva organización social donde las parejas y amigos no tengan formalidades legales. Otro de los rasgos fundamentales es la independencia de los partidos políticos y sindicatos.

Feminismo de la diferencia

Las feministas radicales se pronuncian a favor del feminismo de la diferencia, que nació en Francia y Estados Unidos a comienzos de los 70. Esta corriente cuyo principal eslogan es “ser mujer es hermoso”, propone una revalorización de lo femenino, donde principalmente, se pretende identificar las características de la mujer en contraposición con las del hombre. Tuvo gran influencia en Francia, Italia y España y sus principales representantes son Annie Leclerc, Luce Yrigaray, Carla Lonzi y Victoria Sendón.

Feminismo cultural

De este modo, el feminismo cultural, del cual pertenece la corriente de feminismo de la diferencia, sienta sus bases en las mujeres como grupo y en la construcción de su identidad cultural, que desplazó el centro de atención y sentó las bases para la creación de nuevas propuestas feministas.

FEMINISMO RADICAL EN AMÉRICA LATINA

En América Latina, más allá de las múltiples diferencias y matices entre las corrientes internas puede esquematizarse un feminismo más institucionalizado y un feminismo más autónomo y radicalizado. El primero es heredero del feminismo de la igualdad de la década anterior y cree necesario la negociación política. El segundo sostiene las banderas del feminismo radical actualizado y cuestionan severamente la institucionalización del movimiento. Por otro lado, existen también amplios grupos y/o movimientos de feministas denominadas populares, que tienen como prioridad la militancia, recogiendo demandas e intentando nuevos liderazgos.

En síntesis, podemos decir que en Latinoamérica la principal tensión se encuentra en cómo mantener la radicalidad del pensamiento y la acción, al mismo tiempo que se incursiona en espacios públicos y políticos más amplios, que permitan negociar y consensuar las propuestas y agendas que la mayoría de las mujeres necesitan. (Gamba, 2008)

VÉASE

Feminismo
Sufragistas

BIBLIOGRAFÍA

De las Heras, S. (2009). “Aproximación a las teorías feministas”, en Revista de Filosofía, Derecho y Politica., 9(1), pp.45-82.

Firestone, S. 1971, The dialectic of sex: the case for feminist revolution, Jonathan Cape,
London.

Gamba, S. (2008): “Feminismo: historia y corrientes”, en Mujeres en Red. El periódico
feminista,8. En: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1397. [Consultado en 5 de
mayo 2017]

Greer, G., Braun, H. & Bofill Abelló, M. 2000, La mujer completa, 1ª edn, Kairós, Barcelona.

Nash, M. (2004). Mujeres en el mundo: historia, retos y movimientos. Madrid:Alianza Editorial

Puleo, A. (2010) “Lo personal es político: el surgimiento del feminismo radical”, en Amorós,C. Teoría feminista: de la Ilustración a la globalización. Del feminismo liberal a la posmodernidad / Vol. 2, Minerva Ediciones, Madrid.

Autores:

Raquel Tapia
Ana Calleja
María Soledad Bonilla

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