Federalismo

Concepto de Federalismo

La Real Academia de la Lengua Española define federalismo como:

1. m. Sistema de federación entre corporaciones o Estados.
2. m. Teoría o corriente política que defiende los principios de la federación.

El federalismo se trata de una forma de organización política y estatal en la que distintos Estados se federan en un marco más amplio y superior a estos. El rasgo característico es la codificación de una Constitución común y la estructuración de unas instituciones comunes que se reúnen alrededor de los tres poderes. Estos Estados tienen como carácter fundamental la existencia de una Constitución propia que marca su naturaleza.

Contenido:

Definición
Antecedentes históricos
Concepción anarquista del federalismo
Estado Federal vs. Confederación
Diversidad de Estados Federales
Federalismo unificador
Federalismo descentralizador
Estados Federales (ejemplos)
Estados Unidos
Alemania
Rusia
El caso de España

Antecedentes históricos

El federalismo no es ideológico, sino organizativo, es una forma de estructuración política que puede pretender una división territorial o administrativa. Entendido de esta forma, tenemos diversos ejemplos sucedidos a lo largo de la historia.

Uno de los ejemplos más antiguos es la Confederación o Liga de Delos. Se trataba de una asociación política y militar en la que se encontraban numerosas polis griegas. Este proyecto fue encabezado por Atenas y comenzó como una alianza meramente militar ideada por Arístides para prevenir posibles futuros ataques de los persas una vez finalizadas las Guerras Médicas en el año 477 a.C.

Pese a comenzar como alianza militar, posteriormente fue avanzando hacia una alianza política bajo el mando de Pericles, donde Atenas ejercía ya un dominio amplio del resto de polis, pudiéndose considerar que avanzaba hacia un imperio ateniense.

Federalismo anarquista

El primer término hace referencia a la concepción institucionalista de federalismo, refiriéndose a la concepción más generalizada de federalismo como conjunción de estados o corporaciones. Pero ésta no es la única definición que se adapta al término, puesto que también se puede hacer referencia a la corriente del federalismo anarquista.

El federalismo desde una concepción anarquista nace con Proudhon, quien desarrollará el concepto del principio federativo o federalismo social. Este concepto es desarrollado en una obra de Proudhon con mismo nombre, “El principio federativo”.

En ésta obra marca el principio de ese concepto, un principio cuyo funcionamiento es el de la unión de comunidades autogobernadas, que se federan a distintos niveles para así evitar cualquier tipo de centralismo, burocracia y jerarquía.

Esta rama del federalismo será la que defienda Bakunin, y supuso uno de los principales ejes de ruptura de la Primera Internacional, donde el movimiento obrero se dividió entre marxistas (o centralistas) y anarquistas (o federalistas).

El federalismo anarquista es observable en la su forma de organización, como ejemplos tenemos sus sindicatos, como la Confederación Nacional del Trabajo o la Federación Anarquista Ibérica.

Federación vs. Confederación

Pese a ambas ser formas de organización de estados que mantienen soberanía, resultan formas de estructuración política con una amplia diferencia.

El principio federativo se basa en la existencia de instituciones superiores que son comunes a los Estados que a la Federación pertenecen, así pues en este caso hay una existencia de un gobierno federal, además de un poder legislativo y judicial federales que rigen sobre todos los estados integrantes.

En el caso de la Federación los estados delegan competencias concretas al poder federal en detrimento suyo, de forma que se suele tratar de competencias exclusivas del poder federal, o compartidas en todo caso. En definitiva, el hecho trascendental en el federalismo es la existencia de un Estado o Federación común a todos sus miembros.

A diferencia de la Federación, la Confederación tiene únicamente un ámbito legislativo, de forma que no existe un poder confederal al que se le deleguen competencias, sino que únicamente se establece una legislación en cuestiones concretas que es común a los estados miembros. Si bien es cierto mediante este proceso se pueden crear formas de cooperación multilateral entre los Estados miembros, que de ninguna forma pueden ser obligados a acción alguna y que en todo caso se encuentran ante iguales, sin superior jerárquico alguno.

En el caso de la confederación, por tanto, no hay cesión de soberanía a un poder central, sino que la soberanía la mantienen en su totalidad los Estados miembros, y estos deciden de forma autónoma sobre su actuación, cumpliendo únicamente aquello a lo que se comprometan de forma multilateral.

Federalismo unificador

El federalismo unificador es aquel mediante el cual diversos estados independientes se federan mediante la creación de instituciones superiores. Esta forma de federalismo comienza a extenderse a lo largo del siglo XIX.

Como precedente fundamental tenemos el caso de Estados Unidos, donde las Trece Colonias se agrupan formando un Estado Federal.

Los casos más trascendentales de este tipo se dan en Europa, y tenemos como ejemplos a Suiza, Alemania o Austria, pero también en otras antiguas colonias británicas, como Canadá o Australia.

El primer caso tras el norteamericano será el de Suiza, tras su Constitución federal de 1848, aprobada tras el final de la Guerra del Sonderbund, que enfrentó a la entonces Confederación Helvética con otros estados que conformaban el Sonderbund, que enfrentó a los partidarios y contrarios a una mayor unificación entre el territorio suizo. Tras ganar aquellos que apostaron por una mayor unidad, se avanzó de la Confederación a la Federación.

Hay otros ejemplos como la Unificación Alemana o el proceso federativo canadiense, pero el caso suizo resulta un claro ejemplo del fundamento del federalismo unificador, en el que territorios o estados independientes construyen un proceso federativo por el que se unen mediante la creación de instituciones y poderes comunes, construyen un Estado nuevo.

Federalismo descentralizador

El federalismo descentralizador, por el contrario, no nace del principio federativo o asociativo, sino que se trata de una descentralización orquestada desde la perspectiva de un Estado Unitario, que ante su peculiar situación comienza una etapa de descentralización administrativa y territorial. Ésta descentralización puede nacer en base a dos motivos:

- Una peculiaridad territorial del Estado Unitario, en el que distintas sensibilidades territoriales reivindican una mayor autonomía frente al gobierno central. Este proceso es el que se encuentran desarrollando países como Gran Bretaña, Italia o España, países donde su diversidad territorial, el ansia de autonomía y la pugna de los partidos nacionalistas en auge, ha llevado a unas cotas de descentralización muy importantes, aunque en ninguno de los tres países mencionados se ha llegado aún a una composición federal real. Un caso en el que nos encontramos con este “federalismo descentralizador” en una etapa ya avanzada es en la Federación Rusa, donde, tras el Imperio Ruso, Estado unificador, homogeneizador y fuertemente centralizado, y la URSS, que pese a un federalismo teórico, suponía un estado centralizado burocráticamente, Rusia decidió respetar a aquellas naciones que se habían visto sometidas ante su poder, y les permitió la oportunidad de constituirse como Estados Federados dentro de la Federación, gozando de una Constitución y competencias.
- Búsqueda de una mayor eficacia administrativa. Mediante la descentralización de competencias los estados pueden dotarse de una mayor agilidad y eficacia al no copar la institución central de cuestiones que se resuelven mejor desde un ámbito más reducido. Tal sería el caso de Francia y su proceso descentralizador.

Ejemplos de Estados Federales

Estados Unidos de América

Estados Unidos es el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza en cuanto hablamos de federalismo, principalmente debido, por un lado, a que fue la primera federación de la Historia, y por otro lado, a su trayectoria histórica y cultural. Su origen se remonta a las denominadas Trece Colonias que se rebelaron contra el Imperio británico, y no fue hasta la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776 que se estableció un gobierno confederal, que se mantuvo hasta que, una vez consiguieron que Reino Unido aceptara su independencia, redactaran y ratificaran su Constitución en 1788, dando así comienzo a su federalismo con George Washington como presidente. Desde entonces, han superado todo tipo de conflictos (la Guerra de Secesión, guerras mundiales…) que les convirtió en principal potencia mundial a finales del siglo XX con respecto al resto de continentes.

Estados Unidos es una república federal constitucional que se compone de 50 Estados federados, de los cuales 48 están contiguos y los otros dos son Alaska y las islas de Hawaii, y el distrito de la capital, además de tener bajo su posesión estados asociados (en territorio de ultramar). Su gobierno federal se divide en 3 ramas: poder legislativo, ejecutivo y judicial, estructura que se repite también en los Estados federados.

Todos se encuentran en una estructura federal simétrica, en el sentido en el que cada Estado tiene las mismas competencias (fiscales), e intraestatal, en cuanto a que en una de las cámaras (Senado) se representa directamente a los gobiernos de dichos Estados (dos miembros por cada Estado) y donde pueden ejercer los derechos de los mismos. Cada Estado, además, tiene una constitución propia escrita, las cuales se están subordinadas a la Federal, y por lo general se basan unas en otras, incluso algunos preceptos estatales se basan en la Constitución federal.

Por otro lado, existen tres niveles de gobierno: el federal, el estatal y el local (condados y municipios). En este mismo orden, el nivel federal tendrá unas competencias más generales que el estatal o local, además de ser quien decida si otorgar más competencias o no a los otros niveles, siempre y cuando no contravenga la Constitución o intentando evitar el surgimiento de conflictos entre ellos. Así, podemos decir que es un federalismo que tiende más hacia la descentralización.
República Federal de Alemania

Alemania es el principal ejemplo en el caso de la historia del Viejo Continente debido a su importancia histórica y por su situación geográfica. Una historia convulsa con múltiples sucesos importantes: desde la Confederación del Rin de 1806 o la Confederación Germánica de 1815 hasta la Reunificación alemana de 1990, pasando por la Unificación alemana de 1871, la República de Weimar o la Alemania Nazi, son algunos de los momentos que han ido dando forma a la actual Alemania.
Las competencias entre el Estado Federal y los Länder están bien diferenciadas, tanto en cuanto las del Estado Federal vienen bien determinadas en la Ley Fundamental, dejando el resto de competencias (por ejemplo, las legislativas) a disposición de los Estados federados.

No solo así, sino que además tienen una serie de mecanismos para cooperar y coordinarse entre ellos con respecto a las competencias que no estén del todo claras o en caso de duda.

Al contrario que Estados Unidos, Alemania se trata de un federalismo con perspectiva unitaria a pesar de basarse en la descentralización para conformar su federalismo, ejemplificado en su historia política. A lo largo de su historia, se han ido dando diversos rasgos dentro de la estructura federal, como un federalismo cooperativo con la finalidad de ayudar con la reconstrucción del país, además del proceso reunificador tras la Segunda Guerra Mundial, o el federalismo competitivo actualmente previsto desde la reforma producida en 2006, con la finalidad de fomentar la innovación por la competitividad política tanto entre los Estados como con el Estado Federal.

Federación de Rusia

El caso de Rusia es el más reciente: se estableció como una república federal semipresidencialista en 1993, tal y como establece su Constitución, aprobada el 12 de diciembre. El motivo de ser de las más tardías se debe principalmente a su historia, en concreto al suceso de la Guerra Fría y el pulso mantenido contra los Estados Unidos de América durante ésta época mientras Rusia formaba parte de la Unión Soviética, de cuya organización política (en cuanto a la unión federal de repúblicas) se basa la actual estructura o sistema federal. También ofrece una estructura de separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

La naturaleza federal de este sistema en cuanto a organización territorial es bastante complejo y único en el mundo, ya que se compone de 83 u 85 regiones diferentes conocidos como sujetos federales:
 21 o 22 repúblicas con constitución propia (contando la última anexión de la república de Crimea)
 9 krais (territorios)
 47 oblàsts (provincias, una de ellas autónoma: Hebreo)
 4 distritos autónomos y 3 ciudades federales (Moscú, San Petersburgo y Sebastopol)

Con esto, hay que añadir que la mayoría de países no acepta que Sebastopol tenga estatus de ciudad federal rusa por ser de la república autónoma de Crimea, así como sólo cuentan 21 repúblicas en vez de 22 por la misma razón; así se compone de 83 u 85 sujetos federales

Las competencias vienen establecidas en la Constitución, tanto a nivel federal como a nivel local, incluso las competencias conjuntas que tienen ambas administraciones descentralizadas o aquello que no pueden hacer las administraciones locales.

Con todo esto, en el resto de competencias sobre las que no se pronuncie la Constitución o alguna ley federal, las regiones “gozarán del poder del estado” para actuar. La cámara de representación de estas regiones es el Consejo de la Federación (no reconocido como Senado), y cada región tiene 2 representantes: elegidos por el órgano legislativo y ejecutivo por separado.

El sistema federal que presenta Rusia lo podemos apreciar como unitario, pues análogamente se advierte así en su Constitución, simétrico e intraestatal.

El caso de España

Históricamente, España es un país en el que a lo largo del tiempo se han ido dando situaciones de multiplicidad de imperios, reinados y gobiernos, así como de revoluciones o guerras. Esta riqueza cultural y el transcurso de la Historia han dado lugar a la situación actual: una monarquía parlamentaria.

Hay mucha dualidad en el caso de que en España esté planteado un posible modelo federal, pero lo seguro es que el sistema es un modelo único a nivel territorial y a nivel administrativo, y que tiene características federales que nos hacen incluirlo en los ejemplos de Estados federales.

España tiene un sistema de gobierno descentralizado pero territorialmente no se compone de regiones denominadas Estados, sino de Comunidades Autónomas. Es un sistema único en el mundo, tanto en cuanto cada Comunidad tiene una serie de competencias y una autonomía propia del Gobierno central que se acerca más a un modelo federado (aunque no se denomine así), e incluso comparando con otros países con Estados federados, algunas Comunidades tienen mayores competencias (por ejemplo, en Sanidad o Educación) que cualquier otro Estado federado incluido en un federalismo ya nominalmente establecido. Otra diferencia, es que estas regiones no tienen una constitución como tal, pero sí tienen un régimen especial establecido en su Estatuto de Autonomía, que es la norma institucional en la que se basa cada Comunidad, y que no todas las Comunidades tienen en igualdad en cuanto a competencias. Esto es lo que sugiere que, en la práctica, autores puedan equiparar o acepten que el sistema español tiene ciertos rasgos federales: descentralización administrativa, asimetría entre Comunidades o tendencia unitaria.

BIBLIOGRAFÍA

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• Sánchez Medero, G. y Sánchez Medero, R. (2014), “Sistemas Políticos en Europa”, Tirant Lo Blanch, Capítulos 2 y 13
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• Guillén López, Tonatiuh, (2001). “Federalismo, gobiernos locales y democracia”, Instituto Federal Electoral

Autores:

Álvaro García Meana

Manuel Ares Conejo

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