Cohabitación

Se llama cohabitación a la situación política en la cual el Jefe de Estado de un país se encuentra ante una mayoría parlamentaria antagónica a su partido político, y por tanto, ideológica. En los sistemas semipresidencialistas, la cohabitación implica que los cargos del Presidente y del Primer Ministro sean ocupados por partidos políticos en competencia. Aunque la cohabitación pone en riesgo una posible crisis institucional que bloquee el país, porque ambos actores no sepan dejar de lado sus diferencias para dirigir la nación, por otro lado, también puede guiarlos a la búsqueda de un consenso, superando las divisiones ideológicas, aumentando la representatividad de la población.

Contenido:

1. CONCEPTO
1.1. Origen
1.2. Antecedentes
2. PRÁCTICAS DE COHABITACIÓN
2.1. Francia
2.1.1. De 1986 a 1988
2.1.2. De 1993 a 1995
2.1.3. De 1997 a 2002
2.1.4. Observaciones
2.1.5. Perspectivas futuras
2.2. Polonia
2.2.1. Casos de cohabitación en Polonia
2.3. Finlandia
2.3.1. Casos de cohabitación en Finlandia
2.4. Otros casos de cohabitación anteriores a 2008
3. CONSIDERACIONES
4. VÉASE TAMBIÉN
5. REFERENCIAS
6. FUENTES

1. Concepto

1.2. Origen

Esta palabra, en su acepción política, es una contribución de los franceses al vocabulario constitucional moderno. Su origen está en la definición introducida en el Código Napoleónico —que mandó elaborar el emperador y que sirvió de modelo para muchos de los códigos civiles contemporáneos— que disponía que “la mujer está obligada a habitar con el marido y a seguirle donde quiera que él juzgue conveniente residir”. Es decir: estaba obligada a cohabitar con su marido. Tras extenderse esta definición a otros países (por ejemplo, con el proyecto de Código Civil de Andrés Bello (1781-1865), o el viejo “Diccionario Razonado de Legislación y Jurisprudencia” (1851) de don Joaquín Escriche) se introdujo en el ámbito político por los franceses.

1.2. Antecedentes

Se usó por primera vez, aunque con significado distinto, en 1977 por el ensayista Edgar Faure (1908-1988) en su artículo titulado “La alternación o la nuez hueca”, que publicó en el primer número de la revista francesa de estudios constitucionales y políticos "Pouvoirs", se preguntó: “¿la cohabitación socialista-comunista en el gobierno será durable y será tolerada por largo tiempo?”

También en el número 4 de la misma revista el académico frances Jean-Claude Colliard (1946-2014) escribió que una hipotética victoria de la izquierda en las elecciones legislativas de 1978, con un presidente conservador en el Palacio del Eliseo, significaría “una transferencia de poderes del Presidente, jefe de la minoría, hacia el Primer Ministro, jefe de la mayoría: no hay que olvidar por tanto que la cohabitación corre difíciles riesgos entre los dos” .

Poco tiempo después, en un artículo publicado en "Le Monde" el 4 de marzo de 1978, François Mitterrand (1916-1996) utilizó el verbo cohabitar para describir la situación que podría nacer de una victoria de las fuerzas de izquierda en las elecciones legislativas de ese año frente a un presidente de la derecha gaulliste. Escribió: “Nosotros cohabitaremos en el mismo país deseosos de preservar el tejido nacional que nos es común pero habrá dos políticas para Francia: la suya y la nuestra, y ellas no podrán confundirse” .

En el mismo año el presidente Valéry Giscard d’Estaing, en un artículo publicado en "L’Express" al día siguiente de las elecciones legislativas, usó la palabra cohabitación para referirse a la evolución deseable de las relaciones de armonía entre la mayoría y la oposición: “ya es tiempo de llegar a lo que yo llamaría una cohabitación razonable”, afirmó.

El término cohabitación, con el sentido actual de relación entre un presidente y un primer ministro de militancias políticas antagónicas, hizo irrupción en los debates del coloquio celebrado en París durante los días 20 y 21 de enero de 1983 sobre el tema de los regímenes semipresidenciales e ingresó al vocabulario político francés.

El artículo de Edouard Balladur publicado en "Le Monde" el 16 de septiembre de 1983, en donde su autor explica que el presidente y la nueva mayoría podrían intentar la cohabitación, explorando las posibilidades de “cierta vida en común”, contribuyó a generalizar el uso de la palabra.

Sin embargo, estuvo todavía ausente de la tercera edición del "Dictionnaire de la Constitution" de Raymond Barrillon y no apareció sino en la cuarta edición de 1986.
La consagración de la palabra en el vocabulario constitucional francés se produjo en el período de 1986 a 1988 en que compartieron el poder en Francia el presidente socialista François Mitterrand y el primer ministro neogaulista Jacques Chirac.

2. PRÁCTICAS DE COHABITACIÓN

2.1. Francia

2.1.1. De 1986 a 1988

En 1981, François Mitterrand del Partido Socialista se convirtió en el Presidente de la República francesa. En las primeras elecciones su partido consiguió más de la mitad de los asientos, pero la política de disciplina presupuestaria y la renuncia de las promesas de la campaña electoral decepcionaron al electorado francés, lo cual condujo a una nueva situación.

Con las elecciones legislativas del 16 de marzo de 1986, se produjo un hecho insólito, la primera cohabitación en Francia, debido a que la mayoría parlamentaria era contrapuesta a la ideología del Presidente. Esto supuso un equilibrio de poderes distinto al habitual, en el que el Presidente de la República deja de guiar la política francesa, tomando una posición de Jefe de Estado parlamentario, representante de la nación, garante de su unidad y permanencia. Esto expone que la Constitución de 1958 permite más sistemas políticos dentro de ella, y no solo uno.

Así, la derecha liderada por Jacques Chirac consiguió la mayoría en la Asamblea Nacional. Esto produjo que durante los dos años siguientes de presidencia de Mitterrand, trabajara con un Primer Ministro y gabinete de la oposición.

En este contexto, el Presidente no tiene ninguna influencia en la construcción del gobierno ni pudo ejercer sus prerrogativas, pero sí trató de influir en las políticas internas al vetar las ordenanzas. Mitterrand utilizó este instrumento tres veces, en la reprivatización, en la jornada laboral y en el establecimiento de nuevas fronteras en los distritos electorales. Mitterrand sostuvo que este asunto no formaba parte de las competencias del gobierno y criticó el contenido de los actos. Ante esto, Chirac consideró incluso renunciar a su cargo para protestar contra sus acciones.
Al final, acabaron firmando todos estos actos y fueron aprobados por la Asamblea Nacional como ley.

Respecto a la economía, Chirac estableció políticas diferentes a las emprendidas por los socialistas, renunció al control de los precios y congeló los salarios de la administración pública, o frenó la nacionalización de empresas y bancos. El Presidente de nuevo criticó al gobierno por la falta de protección hacia los más pobres.
La política exterior ha sido siempre un dominio reservado al Presidente de la República, pero el Primer Ministro trató de presentar ideas en este ámbito sobre el desarrollo y la modernización del arsenal nuclear francés (oponiéndose al Presidente). Sin embargo, estas propuestas se presentaron únicamente a los comités gubernamentales, y no al Consejo de Ministros, por lo que nunca se consideraron seriamente.

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que Mitterrand tenía una amplia experiencia sobre política exterior, mientras que Chirac, tratando de actuar internacionalmente contra el Presidente, cometió errores y rompió promesas sin conocer la política internacional, lo cual se puso de manifiesto en su política antiterrorista intrascendente (debido a la serie de ataques bomba que se produjeron en París en septiembre de 1986). Aun con todo, apenas hubo tensiones respecto a este tema, ya que el Primer Ministro aceptaba en buena medida la política de Mitterrand, quien se esforzó por mantener a Francia como potencia mundial, acentuar su independencia frente a los Estados Unidos y subrayando el significado de la soberanía nacional en el proceso de integración de la Unión Europea. Chirac acabó aceptando la primacía del Presidente en asuntos extranjeros.

Parte de las buenas relaciones que tuvieron fue debido a que Chirac tenía en mente presentarse a las elecciones para Presidente, por lo que no era una buena idea restringir la posición política del presidente en una materia reservada como es aquella. Chirac respetó las prerrogativas de Mitterrand e hizo todo lo posible para no permitir un conflicto que amenazara su imagen presidencial de líder que lucha por la unidad nacional.
Esta forma de cohabitación es considerada por muchos una campaña electoral prolongada.

2.1.2. De 1993 a 1995

La situación política que se produjo en la segunda cohabitación fue totalmente diferente de la que se produjo en 1986. Debido a que las elecciones de 1993 eliminaron la última fuente de legitimidad política de Mitterrand y redujeron la figura del Presidente a la de mero observador.
También se debilitó políticamente debido a que perdió su status de liderazgo en el Partido Socialista respecto a la que tenía en los años 70-80. En 1988 se aflojó su preeminencia y Pierre Mauroy se convirtió en el primer secretario del partido en contra de Mitterrand, quería su puesto para Laurent Fabius. De tal forma que el Presidente perdió su capacidad influyente que tenía en el partido, haciendo todavía su situación más difícil frente al gobierno encabezado por Edouard Balladur.

Edouard Balladur era un político experimentado que había sido el Secretario General de la presidencia de Georges Pompidou y ministro de economía en el gobierno de Chirac. Sin embargo, no era un líder del partido como lo es Chirac. Fue elegido principalmente porque éste se presenta a las elecciones presidenciales.

Por lo que, tras vencer Mitterrand a Chirac, obteniendo la presidencia, su partido no logró ganar en las elecciones a la Asamblea General, produciéndose la segunda cohabitación francesa de mano del Primer Ministro derechista, Edouard Balladur.

Mitterrand aceptó que el gobierno tomara la iniciativa en diversas áreas, aunque algunas fueran parte de su dominio, ya que contaban con una mayoría del 80% en las elecciones para la Asamblea Nacional, pero esto no impidió que fuese un político activo que utilizara sus prerrogativas constitucionales incluso contra la mayoría parlamentaria.

En 1993 se negó a participar en una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional sobre la financiación de las escuelas. Lo único que logró, fue retrasar los planes.

El Primer Ministro Balladur, declaró que su principal objetivo sería la recesión económica. Por lo que realizó diversas políticas para frenarla, como fue congelar los salarios de los empleados del sector público y reducir los costes laborales (contra la opinión de los sindicatos). Los Ministros también tomaron medidas para reformar el sistema de pensiones restringiendo los aumentos, en lugar de los salarios.
Mitterrand nunca trató de utilizar sus prerrogativas presidenciales para contener estas políticas aunque se opusiera a ellas.

Al igual que la primera cohabitación, se aceptó el principio de doble representación en el plano internacional, y tanto Mitterrand como Balladur participaron en las conferencias internacionales más significativas.
Su periodo más conflictivo es entorno a la modernización del arsenal nuclear francés. Mitterrand se opuso, y estableció a la fuerza una moratoria. Su posición prevaleció debido a que en base a un decreto de 1964, es el Jefe del Estado quien se encarga de las armas nucleares en la República. Por lo que las decisiones más importantes en el ámbito de la defensa deben ser parte del Presidente.

El período de Mitterrand-Balladur, se caracteriza por la moderación y la conciliación. Sus relaciones fueron así por la falta de rivalidad, y porque Mitterrand se encontraba gravemente enfermo. Por otro lado, Balladur era tranquilo y propenso al del consenso. Este periodo es también conocido como la cohabitación de terciopelo.

2.1.3. De 1997 a 2002

En 1995, Jacques Chirac consiguió ganar las elecciones presidenciales, y su partido tenía la mayoría parlamentaria en la Asamblea, con Alain Juppé como Primer Ministro. Pero en 1997, por primera vez en la historia de 5º República de Francia, se produce la cohabitación por unas elecciones anticipadas ante la disolución de la Asamblea Nacional por parte de Chirac, un año antes del final de su mandato constitucional. Chirac esperaba evitar la cohabitación con la disolución, pero esto no sucedió. Tomó esta decisión debido a las amplias protestas contra las reformas introducidas por el gobierno derechista. Es obvio que la decisión de Chirac fue meramente política, por lo que fue muy criticado.

En estas elecciones, el partido derechista perdió la mitad de sus escaños en el Parlamento, y el Partido Socialista fue quien consiguió más votos aunque no obtuvo la mayoría absoluta por lo que tuvo que entrar en una coalición el Partido Socialista, ecologista y radicales.

Su gobierno estaba encabezado por Lionel Jospin, el primer secretario del Partido Socialista. La posición del partido era fuerte, pero eso no significaba que tuviera un fuerte apoyo político. Tanto el Primer Ministro como su gobierno se debilitaron, porque la coalición no era consistente.

El politólogo Robert Elgie divide la cohabitación de Chirac-Jospin en tres etapas:

1) De 1997-1998: Hasta estas fechas, Chirac no se opuso a las medidas de la coalición de izquierdas, simplemente se centró en criticar las divisiones de su partido y trató de restablecer su posición personal dentro del mismo.
2) De 1998-2001: Chirac comenzó a evaluar las acciones del gobierno, criticando el sistema de pensiones y la seguridad interna.
3) De 2001-2002: La convivencia con Jospin fue parecida a la del periodo de Mitterrand-Chirac (respecto a la aproximación de las elecciones). A pesar de las discrepancias en las opiniones públicas entre ellos, esto no impidió que el gobierno realizara sus políticas. El Presidente no pudo evitar la reducción de la semana laboral a 35 horas, un medio para frenar la tasa de desempleo, ni evitó la ampliación de la autonomía de Córcega. Lo único que pudo hacer fue protestar de manera simbólica negándose a entrar en el tema de la agenda del Consejo de Ministros. Retrasando esta reforma en 40 semanas.

Las políticas internas se mantuvieron en la misma línea que los periodo de Mitterrand-Chirac y Mitterrand-Balladur, y en la misma línea la política exterior.

El mandato de Lionel Jospin como Primer Ministro fue el segundo más largo de la historia, y las actividades de su gobierno fueron consideradas como exitosas. Sin embargo, su popularidad cayó, mientras que los ciudadanos evaluaron cada vez más la presidencia de Chirac. Así, en 2002, la coalición de izquierdas fue totalmente derrotada.

2.1.4. Observaciones

El Presidente de la República de Francia en la cohabitación tiene las siguientes posibilidades:

1. Disolver la Asamblea. Ejercer esta facultad conllevaría el rechazo del presidente ante la población ciudadana, pues significa dejar de lado el voto popular.

2. No disolver el Parlamento. Puede nombrar a un Primer Ministro que no pertenezca a la mayoría, pero la Cámara no permitiría a este Primer Ministro gobernar, y de nuevo, no se actuaría en consonancia con la voluntad ciudadana.

3. Aceptar la cohabitación, renunciando en parte el Presidente a su papel preponderante. Entonces, designará al Primer Ministro que goce de mayoría parlamentaria, quien ejecutará políticas diferentes a las deseadas por el Presidente. Esta tercera opción no quita de momentos de tensión e incertidumbre, pero que si se consiguen solucionar, permitirán el funcionamiento de las instituciones.

Cuando se produce la cohabitación, y el poder ejecutivo se comparte con ideologías dicotómicas, se produce un cambio de roles. Como bien es sabido, el Presidente ocupa un cargo preponderante frente al Primer Ministro, pero por otro lado, ocupa otras funciones muy importantes como es la de unidad, moderador, vigilante del gobierno y del buen uso de las instituciones,… Teniendo en cuenta que el Presidente encarna la figura de unidad, en la que tiene que representar a todo el pueblo francés y no sólo al sector ideológico que lo ha votado, cuando se enfrenta a esta situación, debe actuar de tal forma que garantice el no bloqueo de las instituciones. De tal forma, podemos extraer que, cuando se produce la cohabitación, predomina el Primer Ministro frente al Presidente de la República, pero cuando no hay cohabitación, predomina el Presidente.

Otro punto importante a destacar, es el hecho de que la Constitución francesa se adapta a dos modelos distintos. Pues cuando hay cohabitación, el Jefe de Estado toma un rol de Jefe de Estado parlamentario, pero cuando no hay, es un Jefe de Estado dentro de un sistema presidencial. Por tanto, más de un sistema político puede producirse dentro de esta Constitución.

2.1.4. Perspectivas futuras

Tras un resultado histórico en las elecciones presidenciales de mayo de 2017, donde los dos partidos tradicionales (conservadores y socialistas) han quedado fuera, resulta vital para Macron obtener unos buenos resultados en las legislativas del próximo mes de junio. El líder de ¡En Marche! necesita lograr una mayoría parlamentaria en las legislativas de junio para sacar adelante su programa, ya que ahora no tienen representación en la Asamblea.

Así pues una victoria de centro-derecha, cuya campaña está liderada por el senador François Baroin, obligaría a Macron a designar a un primer ministro de dicho partido.previsiblemente el propio Baroin y a consensuar y negociar con esta mayoría sus proyectos y medidas. Sin embargo por otro lado, parece tener más fácil el apoyo de los socialistas por su pasado como ministro de François Hollande. Cuenta además con el apoyo del primer ministro Manuel Valls desde la primera vuelta de las elecciones.

2.2. Polonia

Polonia se presenta como otros de los estados semi presidencialistas que han sido ejemplo de cohabitaciones a lo largo de la trayectoria de su sistema político. “Pero el funcionamiento real del semipresidencialismo polaco se debe más a la ausencia de tradiciones políticas ya la falta de estructuración del sistema de partidos que al diseño institucional del sistema de gobierno” (Sánchez Medero, Gema, 2014: 315).

2.3. Finlandia

La nueva Constitución de 2000 redujo el poder del Presidente de la República, otorgando al Parlamento el poder de elegir un Primer Ministro. Con esto la cohabitación ha sido frecuente en Finlandia, desde que tiene un sistema de partidos fragmentado pero no muy polarizado y que el mandato del parlamento (cuatro años) es menor que el del Presidente de la República (seis años). En teoría, el Presidente debe renunciar a su afiliación a cualquier partido político y mostrarse estrictamente neutral.

La vida política finlandesa, ausente de mayorías parlamentarias sólidas, se presenta no sólo como un ejemplo ilustrativo de anciana práctica semipresidencial, sino también como ejemplo de una práctica de cohabitación mucho más peculiar en la que frente a un Jefe de Estado con notables prerrogativas constitucionales propias y un gobierno encargado constitucionalmente de la dirección del desarrollo de la vida política ordinaria se encuentra un Parlamento, ante el cual el gobierno es responsable políticamente, que ejerce un activo y eficaz control parlamentario tanto de la constitucionalidad de los proyectos gubernamentales como del conjunto de las decisiones que adopta el Gobierno, especialmente, en materia presupuestaria.
Una diferencia con el modelo francés sería que la composición de los gobiernos que en Finlandia normalmente son de coaliciones muy heterogéneas a diferencia de los gobiernos monopartido o bipartido del caso francés (Hidalgo, 1996).

3. CONSIDERACIONES FINALES

La cohabitación obliga al Jefe del Estado a plegarse a la autonomía gubernamental. Esta autonomía se aprecia, básicamente, en tres aspectos importantes: a) accediendo al nombramiento de un gobierno resultante de la nueva mayoría parlamentaria, b) no obstaculizando la aprobación de aquellas materias que no exigen el consentimiento presidencial, pero conservando las funciones propiamente presidenciales denominadas comúnmente «dominios reservados» (defensa, relaciones internacionales y cooperación con las ex-colonias), y c) negociando sólo aquellas materias cuando jurídicamente es requerida su aprobación. La cohabitación, pues, introduce una redistribución de funciones y órganos políticos. La ausencia de mayoría presidencial neutraliza el ejercicio activo del Presidente de la República como líder de la mayoría y lo reduce a sus funciones puramente constitucionales. Con ella, se produce un tipo de separación de poderes el cual responde fielmente al marco teórico constitucional y es evidente que la cohabitación introduce una fuerte dimensión parlamentarizadora del sistema en la medida en que convierte al Primer Ministro en cabeza del Ejecutivo al disfrutar de la confianza y el apoyo mayoritario de la cámara. Este fenómeno, aunque no es habitual e incluso contradictorio, ha inaugurado, pues, un modelo original, casi inclasificable en cuanto toma prestado elementos fundamentales de ambos modelos políticos clásicos, el sistema parlamentario y el sistema presidencial, de cuya combinación establece unas reglas de juego excepcionales, aunque no totalmente desconocidas (Hidalgo, 1996).

4. VÉASE TAMBIÉN

● Coalición de gobierno
● Jefe de Estado
● Jefe de Gobierno
● República parlamentaria
● Semipresidencialismo

5. FUENTES

BORJA, R. Cohabitación. (2012). Enciclopedia política (Vol.1). Editorial: Fondo de cultura económica (México). Disponible en: http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=c&idind=256&termino= [Consultado en: 2017-05-11]

ELGIE, R. y MCMENAMIN, I. (2011). “Explain the Onset of Cohabitations under semi- presidentialism” en Political Studies, vol. 59 num. 3. Disponible en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-9248.2010.00870.x/full

ELGIE, R. (2011) “List of cohabitation” en The semi-presidential one. Disponible en: http://www.semipresidentialism.com/?cat=118

HIDALGO, A. (1996). “Una revisión de la noción semipresidencial : Finlandia y Francia, dos modelos semipresidenciales frente a frente” en Working papers /, Institut de Ciències Polıt́iques i Socials ; num 122. Editorial: Barcelona : Inst. de Ciències Polıt́iques i Socials. Disponible en: http://www.icps.cat/archivos/WorkingPapers/WP_I_122.pdf?noga=1 [Consultado en: 2017-05-11]

LIONS, M. (1988). “La V República y el fenómeno de la cohabitación” en Boletin mexicano de Derecho Comparado / UNAM; num. 62 (649-699). Disponible en:
https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/derecho-comparado/article/view/2488/2744

MADEJ, M. (2008). “Cohabitation: the parliamentary aspect of the french semi-presidential system” en Polish Political Science. Vol. XXXVII. Disponible en: http://www.marszalek.com.pl/yearbook/docs/37/ppsy2008013.pdf

Autores:

Raisa Hermida Vidal
Nerea Palomares Anaya
Beatriz González-Mohíno Muñoz

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