Ciudadanía

Concepto de Ciudadanía

Ciudadanía es la palabra con la que se designa la pertenencia de un individuo a un Estado, y principalmente evoca a los problemas relativos a la pérdida y adquisición del status de ciudadano.
Actualmente ciudadanía se entiende como la relación entre un individuo y el orden jurídico-político en el cual está inserto, y eso implica actuar en el ámbito público, asumir responsabilidades y obligaciones en la construcción de la sociedad.

- Origen de Ciudadanía
- Etapas de Ciudadanía
- Modelos de Ciudadanía
- Nueva Ciudadanía
- Ciudadanía Digital
- Crisis en la Ciudadanía
Bibliografía

Origen de Ciudadanía

Época Antigua: La referencia de ciudadano nos lleva a los antiguos pensadores griegos y romanos.

De acuerdo con Aristóteles, el hombre es un ser que vive en una ciudad, la cual está conformada por una unidad política (Estado) y un conjunto de personas que en ella viven, a quienes se les denomina “polites”–actualmente ciudadanos-.
Los polites desarrollaban diferentes actividades, tenían diferentes roles, lo que les llevaba a sentir un fuerte compromiso con la polis por una serie de obligaciones imperativas, las cuales le otorgaban derechos que sólo podían ejercer a través de instituciones de la ciudad, políticas y religiosas. Los polites adquirían y/o construían su ciudadanía por las obligaciones y derechos que la polis le otorgaba, por el hecho de ser hijo de padre ciudadano.
El fundamento de la ciudadanía estaba sustentado en los lazos consanguíneos, y era un privilegio que otorga la ciudad a un número reducido de habitantes, quienes ejercían y gozaban de total plenitud de sus derechos: asistir a las asambleas, el derecho de elegir, así como ejercer funciones en la organización y estructuración de la polis.
Roma al igual que Grecia eran civitas, pero en Roma sus habitantes no eran considerados ciudadanos, sino “peregrinos”; Roma otorgaba derechos y obligaciones a todos sus habitantes, pero variaban dependiendo del tipo de “civis” que se fuera.
La época antigua presenta en general ciertas características: capacitación del individuo desde la práctica, el autoconocimiento y cultivo de la virtud civil, la instauración de una república diferenciada y ordenada por la educación, y el concepto de Aristóteles de que el hombre es un zoon politikon (animal político).

Edad Media: se caracteriza por la presencia del vasallo, el cual está ligado al señor feudal.

La ciudadanía es un “estatus”, el cual está en función de la pertenencia a una clase y la medida de la desigualdad.
No se tiene una ciudadanía auténtica, ya que los deberes y obligaciones eran locales y dependían del estrato social al que se perteneciese (nobles y plebeyos, libres y siervos).
Otros elementos de este periodo es que la concepción de persona obedece a una orientación cristiana; se acepta que hay una existencia individual de naturaleza racional, donde la ciudadanía depende de la clase social.

El Renacimiento: toma auge el concepto de persona, la cual se ve como un ser con un deber político, social y moral.

La persona se concibe como un ser libre e independiente, que tiene dominio de sus actos, está regida por su inteligencia y voluntad, tiene la facultad de realizar sus acciones por medio de la razón; tiene la facultad de llegar conscientemente a su propio fin, con cierta dependencia social.
Es un ser con derechos y deberes desde que nace por el hecho de pertenecer a un estado-nación. Es el estado el que confiere a la persona el estatus de ciudadano.
El concepto moderno de ciudadano surge desde las corrientes filosóficas del S. XVIII y XIX, y que finalmente culmina con la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”
(aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789).

Etapas de Ciudadanía

Partiendo de que ciudadanía es el conjunto de derechos y deberes que tienen las personas como sujetos, ese “conjunto de derechos” ha ido evolucionando y transformándose. En este sentido Marshall distingue tres etapas: una “ciudadanía civil” en el siglo XVII, vinculada a la libertad y los derechos de propiedad; una “ciudadanía política” propia del XIX, ligada al derecho al voto y al derecho a la organización social y política, y en esta mitad de siglo, una “ciudadanía social” relacionada con los sistemas educativos y el estado del Bienestar. (Thomas H. Marshall. “Ciudadanía y clase social”).

Modelos de Ciudadanía

• Ciudadanía Liberal, defiende los siguientes puntos : la libertad, la no interferencia del Estado con respecto a la voluntad del individuo ; uso instrumental de la moral pública, la cual queda reducida a lo establecido por la Ley; individualismo, el bien individual queda por encima del bien común, el estado permite la libertad de los individuos, sin interferir; participación política, el individuo es el que defiende sus intereses; neutralidad del Estado, el estado queda al margen de las cuestiones éticas.
• Ciudadanía republicana, se basa en: idea de libertad, el individuo puede desarrollar sus fines propios, siempre que no entren en oposición con el principio de lo público, se incentiva la participación ciudadana; igualdad, se exige una igualación más profunda que permita corregir todas las desigualdades ;justicia, priman los derechos del “ciudadano” sobre los del “hombre”, ciudadanía deliberativa y activa, ésta participa y está informada; educación del ciudadano, se instruye en los deberes cívicos y políticos.
• Ciudadanía comunitarista: es aquella que hace prevalecer los vínculos de adhesión grupal respecto a la libertada individual, el bien común sobre el pluralismo. Algunas ideas son: recuperación de valores y vínculos, una activa participación política, el Estado interviene en defensa del bien común.
• Ciudadanía diferenciada: defiende una idea de igualdad interpretada desde lo colectivo, se sostiene que siempre hay un grupo mayoritario que obstenta una posición dominante, lo cual provoca una situación de injusticia, por ello se aplican políticas diferenciales a favor de grupos minoritarios, colectivos marginados, llamados modelos de “discriminación positiva”. Se aplican medidas de desigualdad para alcanzar una supuesta igualdad plena.
• Ciudadanía multicultural: este modelo aboga por políticas de reconocimiento fuerte de las diferencias, señala la naturaleza de los rasgos diferenciales de tres grupos: los grupos desfavorecidos (mujeres y discapacitados, etc.), grupos de inmigrantes y minorías étnicas o religiosas, y minorías naciones, que exigen “derechos de autogobierno”.
• Ciudadanía postnacional: parte de la realidad de unos estados postnacionales, que son los estados plurinacionales y pluriétnicos, los cuales conducen a patrones de ciudadanía de tipo incluyente. La clave de este modelo es la “Constitución”, ya que es la que asigna una plena integración común con las diferencias existentes en la sociedad, al establecer y definir las maneras por las cuales se consolida el pluralismo.
• Cosmopolitismo cívico: este movimiento consiste en defender un sistema global de derechos y deberes a nivel universal, no teniendo en cuenta el lugar de nacimiento o de residencia de cada individuo.

Nueva Ciudadanía

La política era concebida, siguiendo a Maquiavelo, como el arte de gobernar que disfrutaba del politizare, pero al reducir la política a un asunto profesional, ese disfrute se inhibió, sin embargo la política en el momento actual, ha dejado de estar exclusivamente en el Estado.
Esta nueva perspectiva de la sociedad como una sociedad civil de relaciones privadas y no predominantemente políticas, permite esa consecución de intereses privados.
El yo ciudadano, al no ser sólo ciudadano ni sólo yo, puede desarrollar la capacidad, que Kant enunció en uno de sus imperativos, de “ver las cosas desde el punto de vista de los otros, esto supone que desde la misma posición inicial de cada yo ciudadano ya hay una pluralidad de puntos de vista”. (Barry Clarke, 1996: 166)
Esto desencadena una pluralidad que sólo tiene cabida desde una ciudadanía múltiple. La ciudadanía plena es un abordar y proyectar el futuro, sus acciones. Se adentran en el imaginario social de una forma consciente y consecuente incidiendo sobre los cambios sociales y políticos. (Barry Clarke, 1996: 169)
Esto nos lleva a hablar de una ciudadanía global, que es una corriente social que impulsa un nuevo modelo de ciudadanía comprometida activamente en la consecución de un mundo más equitativo y sostenible, ésta corriente apuesta por el respeto y la valoración de la diversidad, la defensa del medio ambiente, el consumo responsable y el respeto a los derechos humanos individuales y sociales (Intermon Oxfam).

Ciudadanía Digital

Es un nuevo término que aparece en esta nueva era de la tecnología, como aquel que mediante la utilización de internet participa en la política, estrecha vínculos con terceras personas, más allá de los límites geográficos y políticos que dividen personas y espacios, y hace defensa de los derechos sociales. Sin embargo, frente a este nuevo concepto, aparece una dualidad, por una parte tiene un carácter igualitario, ya que todos los miembros puede emitir información a la vez que recibirla, estamos n igualdad de condiciones entre todos las personas que participan, pero a su vez, aparece un nuevo riesgo de desigualdad, asociado a los usos políticos de internet para todo aquel sector de la ciudadanía que no hace uso de las tecnologías, está en la “brecha digital” y que podría quedar “excluida”.

Crisis de la Ciudadanía

En un escenario en el que se ha producido una transformación de las estructuras de poder, caracterizado por el debilitamiento del poder estatal y del mundo del trabajo, todo esto acompañado por la crisis de representación y el fuerte desprestigio de los partidos, la fragmentación y pérdida de sentido transformador de la política, la apatía, el individualismo…lleva a un desencanto de la ciudadanía en el que como respuesta toma un cierto protagonismo, y empieza un proceso de reasignación de sus prácticas, asumiendo un rol más participativo.
Dentro de este nuevo proceso surgen nuevas expresiones sociales:
• Ciudadanía crítica/antipolítica: entienden al tercer sector como altruista, con una agenda de seguridad y transparencia como ejes centrales y con un tipo de ciudadanía escéptica de control y auditoría
• Ciudadanía participativa-transformadora: parte de las reivindicaciones políticas, económicas, sociales y culturales, la participación de la ciudadanía en el debate del desarrollo de un nuevo modelo de desarrollo inclusivo.
• Ciudadanía radical de ruptura: parten de la creación de nuevas formas de relaciones sociales superadoras de las formas capitalistas que dan la posibilidad de tener alternativas de un autonomismo radical respecto del Estado y del modo de producción capitalista.
En esta nueva etapa de reconstrucción y de crear nuevos imaginarios, la ciudadanía tiene que modificar las relaciones de poder, hacerse un lugar en el debate público sobre la dirección de los proyectos colectivos.

Bibliografía

• Robles, J.M. (2009). Ciudadanía digital: Una introducción a un nuevo concepto de ciudadano. Barcelona: Editorial VOC
• Barry Clarke, P. (1996). Ser ciudadano. Londres y Chicago: Ediciones Sequitur.
• Costa, P. (2006). Ciudadanía. Editorial Marcial Pons
• Marshall, T. H. (2004) “Ciudadanía y clase social”. Alianza Editorial
• Trevijano, P. G. (2011). Yo, ciudadano. Editorial Trotta
• Joppke, C. (2010). Citizenship and Inmigration. Polity Press
• “Ciudadanía” (2007). Mujeres en red. Periódico Feminista.
• Parada Barrera, C. S. (2009) “Hacia un nuevo concepto de ciudadanía global”, en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, nº 7, pp. 98-111
• Martínez, E. C. (2009). Hacia Ciudadanía digital: una carrera de obstáculos. Universidad de Santiago de Compostela.
• López Pontigo, L. (2013) ”Una breve revisión del concepto de ciudadanía”, en Revista de Cooperación, Educación y Bienestar Social.
• Horrach Miralles, J. A. (2009) ”Sobre el concepto de ciudadanía: historia y modelos”, en Revista de Filosofía Factótum, pp. 1-22.
• García Delgado, D. y Nosetto, L. La Ciudadanía en una etapa de reconstrucción: Imaginarios y desafíos. Biblioteca Virtual TOP sobre Gestión Pública.
• Cortés Rodríguez, M.A.(2009) “La crisis de la ciudadanía social y el Estado de bienestar”, en Revista de Filosofía Factotum, pp. 23-33.

Autora:

Raquel Gómez Tobar

_c
Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License